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¿QUIEN HACE EL TRABAJO SUCIO?
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| Por: Miguel S.
Bayona
Valentín,
Ciudad de La
Habana, Cuba.
En varias
ocasiones las
conversaciones
con algunos
aficionados
del grupo
"El
Acuarista
Cubano"
sobre nuestros
acuarios
terminan en
como eliminar
los caracoles,
la
justificación
es
básicamente
porque son
muchos y
deslucen la
pecera,
además
de que se
comen las
plantas. Este
tipo de
comentario me
motivo a
realizar una
búsqueda
exhaustiva de
criterios en
los diversos
sitios y foros
que existen en
Internet y el
resultado fue
que estos son
los chicos
malos del
acuario. La
gran
mayoría
de los
artículos
hablan de
cómo
eliminarlos y
muy pocos
hacen un
análisis
más
profundo y
proponen
controlarlos
en vez de
exterminarlos
a todos, de
ahí que
me decidí
a redactar el
siguiente
material sin
la
intención
de que sea un
convenio
ecológico
a favor de los
caracoles.
Solo me
gustaría
ayudar a
difundir un
poco
más la
función
de los mismos
en el medio
acuático
y las ventajas
y desventajas
que ofrecen al
mantenerlos. |
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| Debemos tener
presente que,
cuando se
instala una
pecera en la
casa estamos
recreando una
pequeña
parte de un
ecosistema
cualquiera, ya
sea un
río
asiático
como una de
las presas de
Expocuba, da
igual porque
al final cada
pieza que lo
compone cumple
un papel
importante.
Así
como las
plantas ayudan
a purificar el
agua, nuestros
peces,
crustáceos
y moluscos son
los encargados
de animar el
ambiente entre
otras
funciones.
Ahora, alguna
vez se han
preguntado
¿Quién
hace el
trabajo sucio?
De todos los
inquilinos del
acuario
quién
es el
encargado de
la limpiar el
desastre que
ocasionan los
demás e
incluso el de
nosotros
mismos.
Mientras
muchos
aficionados
responderían
que los peces
de fondo como
las Corridoras
(Corydora sp.)
o los Limpia
Pecera
(Hypostomus
sp.), otros
dirían
que los
crustáceos,
pero muy pocos
tendrían
en mente a los
caracoles. En
realidad no es
que
estén
equivocados,
pero sin
menospreciar
la ardua labor
que realizan
los primeros
en busca de
alimentos, en
mi
opinión
son los
caracoles
quienes nos
salvan
constantemente
de las
burradas que
cometemos
muchas veces.
A
través
del tiempo los
caracoles se
han ganado de
manera
justificada
una
reputación
muy negativa,
que hasta se
ha convertido
en un mito por
decirlo de
alguna manera
para los
amantes de los
acuarios
plantados. El
tema siempre
será el
mismo, su
rápido
crecimiento
poblacional y
su voraz
apetito
enfocado hacia
las plantas.
Por esta
razón
acudimos con
urgencia a
buscar una
solución
que puede ser
la más
desastrosa
para el
acuario. El
único
caracol que se
exonera de
cualquier
culpa por los
aficionados es
el Caracol
Manzana
(Pomasea
bridgesii) del
cual
hablaremos en
un
próximo
artículo,
mientras tanto
los invito a
conocer
más a
fondo sobre
estos curiosos
animales. En
las presas,
lagunas o
ríos de
aguas
tranquilas se
encuentran las
plantas en
grandes
cantidades y
hasta llegan a
convertirse en
plagas, como
es el caso de
la Cabomba
caroliana o la
Ludwigia
repens por
citar un
ejemplo, el
hombre no
siempre puede
actuar como
control de
plagas pero
aquí si
intervienen
otros seres
que ayudan a
su control. Si
amigo lector,
hablamos de
los caracoles,
y esta es una
razón
fundamental
por la que los
caracoles se
alimentan de
las plantas
del acuario,
porque de
donde
provienen
actúan
en
función
de la cadena
alimenticia.
Cuando las
plantas son
llevadas al
punto de venta
pocas veces
son
desinfectadas,
esa tarea nos
toca a
nosotros los
aficionados.
Por lo general
estos
pequeños
moluscos son
introducidos
de manera
involuntaria,
llegando lo
mismo en
estado juvenil
como en forma
de huevos
envueltos en
una masa
gelatinosa
casi
transparente
adherida a las
hojas, tallos
o
raíces
de las plantas
que compramos.
Por muy
cuidadosos que
seamos siempre
escapa alguna
puesta a la
limpieza que
hagamos y una
vez ya dentro
del acuario lo
único
que nos queda
es aprender a
controlar su
población
aunque a veces
se nos va a
hacer muy
difícil
por sus
hábitos
nocturnos. |
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A los caracoles se les puede
comparar con los animales
carroñeros pero sin
confundirlos, tengamos en cuenta que
son omnívoros y por eso se
alimentan con todo lo que le parezca
bien, detritus, pienso industrial,
hojuelas, tubifex, hojas en mal
estado, algas, entre otras cosas. No
le quepa la menor duda que, cuando
sufra la baja de algún pez
viejo o enfermo y no encuentre su
rastro es obra de ellos. Hay veces
que sin quererlo se convierten en
sus propios controladores
comiéndose las puestas de
otros como sucede con el caracol
manzana y otras especies ya sean
peces, crustáceos o moluscos.
Por eso cuando tengamos idea de
reproducir alguna especie
ovípara no debemos introducir
caracoles, después de nacidos
es otra cosa.
Muchas veces por sus
pequeños
tamaños acceden a
lugares bien
recónditos donde
otros peces no llegan o
nuestro sifón no
puede hacer su trabajo.
También en su
merodear por el acuario se
entierran en la grava,
removiendo y oxigenando
diferentes partes del
sustrato, lo que permite a
las raíces de las
plantas crecer y encontrar
sus nutrientes con mayor
facilidad, sin mencionar
antes que su excreta ayuda a
la fertilización del
suelo.
Estos moluscos indeseados por los
acuaristas son quienes mejor nos
avisan de un cambio brusco en los
parámetros del agua. No todos
los organismos toleran los niveles
tóxicos de amonio que se
pueden llegar a concentrar en la
parte baja de la pecera, los
caracoles se fugan en forma masiva
hacia la superficie o desaparecen.
En cuanto al pH y dureza del agua
influyen de manera involuntaria y casi
imperceptible, simplemente porque
requieren del Carbonato de Calcio para
la construcción de su concha y
este elemento químico suele
encontrarse en abundancia en aguas duras
y alcalinas. El Carbonato de Calcio se
diluye fácilmente en las aguas
ácidas y esto afectaría
enormemente al desarrollo del caracol.
Casi siempre cuando la concha se les
daña por una caída al
piso, ellos tienen la capacidad de
regenerarla de adentro hacia fuera y
siempre quedarían visibles las
fisuras.
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El acuarista debe ser cuidadoso con
sus animales y si ven a un caracol
en esta situación no lo
introduzcan en aguas ácidas,
o fácilmente morirá.
Cuando hablamos de la
explosión demográfica
del ser humano nos asustamos y eso
también nos pasa cuando vemos
una cantidad enorme de caracoles
pegados al cristal de nuestra
pecera, rápidamente sacamos
cuanto podamos sin pensar que es
nuestra culpa que ellos se hayan
reproducido a su antojo. Esto se
debe muchas veces al exceso de
comida que brindamos a nuestros.
Peces, si analizan detenidamente se
darán cuenta que mientras
más fácil obtengan los
alimentos mayor posibilidad para
procrear, y esto le sirve a cualquier
especie no necesariamente
acuática. Entonces, podemos decir
que ayudan a que controlemos la
sobrealimentació n del acuario y
a su vez es una medida para controlarlos.
Hasta aquí todo ha sido ventajas,
pero viene la parte fea, ya venimos
diciendo desde el principio que cuando
son muchos es verdad que deslucen el
acuario dando una señal de poco
cuidado por parte del acuarista, pero no
deja de ser verdad. Además ya
cuando el número de caracoles es
exageradamente grande, la insuficiencia
de alimentos provocará que los
caracoles recuerden sus gustos por la
dieta vegetal y actúen
inmediatamente sobre las plantas, ahí
si que sería un verdadero
desastre para cualquier aficionado. Creo
que la peor de todas las desventajas es
que muchas de las variedades o especies
de caracoles son portadoras de virus y
parásitos en sus conchas, lo que
pone en una situación complicada
a los aficionados y más aun a los
que gustan de usarlos como comida para
sus peces porque al morir dentro del
acuario permitiría liberar estos
agentes patógenos y afectar a los
peces. Por eso es recomendable saber
identificar algunas de las variedades de
caracoles que habitan el acuario para
poder actuar con rapidez y sacar a las
especies dañinas.
Variedades para el acuario
A nuestro acuario pueden llegar
más menos 5 especies de
caracoles, de ellas algunas son
inofensivas y otras muy
perjudiciales para las plantas
fundamentalmente.
Sin dudarlo la primera opción
sería el caracol Manzana (
Pomacea bridgesii
), especie que no se alimenta de las
hojas de las plantas a no ser que
estas anden sueltas y en mal estado.
Este puede medir hasta 4cm y
presenta una coloración entre
amarilla y amarillo-naranja
según la iluminación y
época de reproducción.
Es fácil de adquirir en
cualquier punto de venta.
Mi segunda opción es el
caracol Cuerno de Carnero o
también llamado Planorbis (
Planorbis corneus
) y se introduce de forma accidental
con la llegada de plantas nuevas.
Después del Manzana es el que
más respeta las plantas,
siendo este un gran devorador de
detritus. Su concha presenta una
forma espiral aplanada semejando al
cuerno del carnero de donde proviene
su nombre común, no es muy
grande como máximo alcanza
los 1,5cm de diámetro. La
coloración de este caracol
puede variar de un color
marrón rojizo y marrón
oscuro.
Como tercera posible especie a
introducir está el Caracol
Vivíparo (
Viviparus fasciatus
) que al igual que el caso anterior
viene junto a las plantas.
También es un gran devorador de
algas y detritus y solo atacaría
a las plantas en caso de que su
población sea muy numerosa, si se
le mantiene controlado no habrá
problemas. Es considerado el más
resistente de los caracoles y
difícil de eliminar porque
permanece enterrado en el sustrato
durante el día no podemos
apreciar la cantidad real que existen
después de su llegada. A su vez
esta acción permite airear,
limpiar y descompactar el suelo
favoreciendo a las plantas. Su forma es
como un cuerno de unicornio con una
coloración marrón y
alcanza casi 2cm de largo.
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Las dos siguientes especies que
trataremos, el Physa acuta y el Lymnea
stagnalis, tienen cierto parecido en la
forma de la concha que es ovalada con un
par de vueltas y un tamaño
pequeño. El primero es más
achatado en sus extremos y no es
dañino, en cambio el Limnea si es
un gran devorador de plantas. Ambos se
reproducen a una velocidad
increíble. El color que predomina
en las dos especies es el marrón
claro con algunos destellos verde olivo.
En mi caso prefiero evitarlos.
Mecanismos de control para los caracoles
Después de conocer las distintas
especies de caracoles que introducimos
al acuario y como identificarlas, veamos
como controlarlos o eliminarlos en caso
necesario. Existen variantes de
productos químicos para acabar
con los caracoles pero no son 100%
seguro, y no soy muy partidario con el
uso de estos dentro del acuario dado que
sufren todos los organismos las
reacciones químicas. Más
bien prefiero lo tradicional aunque sea
más trabajoso. Cada semana
después de un día sin luz
en el acuario lo enciendo y ahí
veo lo inimaginable, me siento con mucha
paciencia a sacar cuanto caracol vea y
pueda, si aparece alguna puesta entre
las hojas las quito, al día
siguiente repito la misma
operación y extraigo una cifra
muy similar a la del día anterior
hasta que van mermando. Llega el punto
que no veremos más de 3 o 4
caracoles rondando el acuario y ahí
decidiremos si los dejamos o no.
Más adelante verán que el
acuario es poblado nuevamente por un
gran número de juveniles, estas
son las puestas que no habíamos
localizado, por lo que debemos repetir
la operación. Otra vía
factible y muy utilizada por los
acuaristas es la de la hoja de lechuga
hervida, la cual se introduce al acuario
y se deja la luz apagada durante 2horas,
al encenderla veremos gran cantidad de
ellos encimados sobre la hoja así
que la retiramos, podemos repetir esta
fórmula varios días
seguidos hasta que desaparezcan. Pero al
igual que en el caso anterior, no
podremos deshacernos de las puestas
hasta que estas nazcan. Por ultimo, la
variante natural se trata de la
utilización del Botia Payaso
(Chromobotia macracanthus), pez que
incluye en su dieta a los caracoles y
sus puestas. Además de ser un pez
pacífico, su longevidad se estima
en unos 22 años, lo malo es el
tamaño que suele alcanzar, 30 a
35cm. También existen algunos
Cíclidos que colaboran en esta
tarea pero debemos cuidarnos de su
comportamiento con otras especies, y en
el caso de que tengamos un acuario de
agua salobre podemos usar al pez globo
(Tetraodon sp.).
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