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Por
Rafael Cardet Sánchez,
Santa Clara, Villa Clara,
Cuba
Nuestro
primer encuentro con el “Pez
cubano de cristal” fue
en la Estación Hidrobiológica
“Felipe Poey”
en el mes de febrero de 2007.
Ese día lo vimos en
su medio natural, en un canal
ubicado en la zona del Jiquí
conocido como Los Hondones.
Allí colectábamos
unos 30 individuos, los cuales
se colocaron en una tanqueta
de 20lts con aireador. Al
llegar a casa se pusieron
en una pecera y luego de ciertas
perdidas se ubicaron en un
acuario con unos tetras. Al
pasar el tiempo quedaban muy
pocos ejemplares, pero se
pudo ver nadando un juvenil
de Alepidomus en dicha pecera.
Dicho pez se perdió
durante labores de sifoneo
y al poco tiempo perdíamos
también los adultos.
Nuestro
amigo Andrés, director
de la Estación Hidrobiológica
nos comunicó su interés
en lograr la reproducción
de la especie ya que no existía
referencia sobre la misma.
El se encontraba enfrascado
en investigaciones con otras
especies y por tal razón
había tenido que dejar
dicho trabajo para una ocasión
futura.

Preparación
para trabajar
Aproximadamente en el mes
de octubre de 2008 visitamos
nuevamente a Andrés
en la Ciénaga de Zapata
y uno de los trabajadores
del centro nos ayudó
a colectar aproximadamente
20 Alepidomus a pesar de que
ya no era la época
de abundancia. El calor del
viaje redujo la cifra a 15
de los cuales 7 fueron devorados
por un Pletocomus. Contando
con tan solo 8 animales, se
ubicaron en un acuario de
60x50x28cm con abundante vegetación.
Como iluminación colocamos
una lámpara de luz
fría convencional de
20Watts y 6500°K y un
bombillo ahorrador de 32Watts
y 3000°K (luz amarilla).
La alimentación fue
abundante a base de pienso
para peces, yema de huevo,
y Artemia salina, lo que ayudó
al rápido crecimiento
de los animales. Ya en enero
de 2009 se podían ver
diferencias entre los individuos.
Unos totalmente delgados mientras
que otros presentaban el vientre
algo abombado ¿hembras
y machos?
A
finales del mes de febrero
se pudo constatar que dentro
del cardumen existía
un pez dominante cuyas características
coincidían con la de
los posibles machos, cuya
talla era mayor a la de los
demás. Un día
al encender la fuerte iluminación
artificial, siendo aproximadamente
las 6:00pm y transcurridos
apenas 15 o 20 minutos, el
ejemplar que aparentar ser
macho se tornaba muy oscuro
y con los ojos como si tuvieran
dilatados. Resaltaba entre
los demás miembros
del cardumen. Procedía
con movimientos aparentemente
caóticos, temblorosos
o convulsivos frente al cardumen.
Se acercaba a gran velocidad
y como si seleccionara uno
de los ejemplares de vientre
abombado, se disparaba chocando
contra este y luego se alejaba.
A continuación se dedicaba
a perseguir los miembros de
apariencia masculina para
alejarlos para volver a repetir
una y otra vez la misma secuencia.
Si
toda esta maniobra resultaba
el cortejo y desove del Alepidomus,
podríamos tener huevos
y en poco tiempo alevines.
Tal afirmación no resultaba
y lo achacábamos a
la abundante población
de caracoles Tarebia granifera
escondida en el substrato,
que al apagar las luces salían
a dar cuenta de los desperdicios
de plantas y peces, y al mismo
tiempo podrían dar
cuenta de los posibles huevos
recién depositados.
Algunas
hipótesis sobre el
desove del Alepidomus evermanni:
- El
pez es muy abundante en
su medio natural por lo
que parece ser muy prolífico.
- Nada
a media agua (ni en el fondo
ni en la superficie)
- Se
mantiene en aguas libres,
fuera de la densa vegetación
que abunda en su hábitat.
- La
mayor densidad de individuos
se alcanza con las llegadas
de las aguas en la primavera.
Al
parecer el desove se produce
al comenzar la primavera.
Para el verano las poblaciones
alcanzan su clímax
con una talla pequeña
asegurándonos que constituyen
peces juveniles. Dado la abundancia
y modo de natación
nos indicaría que el
desove se produce dentro del
cardumen y en aguas libres.
Las observaciones en cautiverio
nos indican que este ocurre
en plena luz del día
ya que en la noche los animales
cesan sus actividades posándose
preferentemente en el fondo.
Primeros
pasos exitosos
Tras el último frente
frío de la temporada
2008-2009 en el mes de abril
se pudo colectar abundante
agua de lluvia con la cual
se le realizó al acuario
de los Alepidomus un cambio
casi total de agua. Los peces
se mostraron más excitados.
Para el día viernes
santo de dicho mes se tomo
un pequeño acuario
destinado al desove de tetras
de apenas 25x15x17cm. El mismo
se llenó con agua de
lluvia que se había
puesto con anterioridad a
envejecer con hojas secas
de almendra. En el fondo se
le puso una de las mallas
destinadas a los Tetras que
separaban este de los peces
apenas un centímetro.
Una pequeña mopa de
nylon negro también
del desove de los Tetras fue
colocada en el interior del
acuario. Finalmente los cuatro
ejemplares de más talla
fueron colocados en el mismo.
Dicha pecera se lleno lo suficiente
para que colocada dentro del
acuario grande apenas flotara
con 1 centímetro de
distancia hasta la superficie.
Al
encontrarse los animales en
este nuevo acuario se mostraron
asustados y estresados por
el cambio. A partir del segundo
día y tras la presencia
de los demás ejemplares
que nadaban fuera, en el acuario
grande, comenzaron a nadar
confiados. Los peces de la
pecera de desove se alimentaron
con pequeñas cantidades
de artemia al mismo tiempo
que los del acuario grande.
Esto contribuyo a una mayor
confianza y que comenzaran
las muestras de cortejo. La
iluminación se mantuvo
de la manera cotidiana.
Para
manipular lo menos posible
a los peces se dejo hasta
la mañana del martes
14, en la que se retiró
el acuario pequeño
y tras sacar los Alepidomus,
la mopa y la malla se dejo
un rato de reposo y se procedió
a la observación del
fondo.
Tras
la inspección del fondo
se pudo apreciar al menos
4 huevos de aproximadamente
0.8mm y una apariencia que
nos hacia recordar a los del
Rivulus cylindraceus. Partículas
de materia vegetal y otras
estaban adheridas a la superficie
del huevo y se apreciaba algo
similar a un filamento enrollando
parcialmente al huevo junto
a las partículas mencionadas.
El color de los huevos era
ligeramente ambarino con un
evidente punto negro en su
interior signo propio de un
huevo viable con embrión
en desarrollo.
Conclusiones
preliminares
El desove del Alepidomus evermanni
ocurre en horarios de fuerte
iluminación. En aguas
libres al acercarse de manera
vertiginosa los machos a las
hembras golpeando sus costados.
Cada hembra pone de unos pocos
huevos por día que
caen al fondo o se enredan
en la vegetación gracias
a un filamento adhesivo. Los
padres devoran algunos de
los huevos. Dichos huevos
son transparentes, algo amarillentos
y de diámetro aproximado
0.8mm a 1mm. Según
las observaciones sobre el
desarrollo del huevo, la eclosión
ocurre entre los 4,5 días
y los 5 días. Es muy
posible que la subida de las
temperaturas estimule el desove
al igual que el ablandamiento
del agua a causa de las lluvias
primaverales.
Recomendaciones,
planes actuales y futuros
Es necesario continuar ampliando
los conocimientos sobre este
pequeño pez. Sería
aconsejable primeramente contando
con las condiciones necesarias,
probar primero las condiciones
físico-químicas,
alimentarías y tanto
de cardumen como en parejas
solitarias que favorezcan
el cortejo y finalmente el
desove. Determinar las condiciones
ideales que favorezcan el
desarrollo de los huevos y
la eclosión. Estudiar
la etapa de crecimiento de
los alevines y el tiempo en
que pasan a juvenil y alcanzan
la madures sexual. Determinar
el tiempo de vida que al parecer
pasa de los dos años.
Toda
la información hasta
el momento recogida ya ha
sido compartida con los compañeros
de la Estación Hidrobiológica
“Felipe Poey”
y de la Facultad de Biología
de la Universidad de La Habana.
A raíz de este trabajo
ya se realizó una prueba
piloto de desove en la Cienaga
de Zapata. |