Por
Omar Iruela Gonzalez, Güines,
La Habana, Cuba
Una
vez me comentó un
amigo que de cada 6 acuarios
que se vendían, al
cabo de un año cuatro
de ellos estaban arrinconados
en el desván. Ciertamente
no conozco si la frase es
fruto de un estudio o de
un supuesto basado en la
experiencia e intuición
de mi colega, pero si estoy
convencido de que si la
cifra no es exacta, si encierra
un fondo de verdad.
¿Cuál
es el origen de este problema?
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Un
verdadero problema para los comerciantes
del acuario, las asociaciones, los
acuaristas y por encima de todo nuestra
afición.
La
clave de todo estriba, creo yo, en
que las personas que se inician en
el acuarismo tienen bien interiorizado
en su cerebro que los peces son animales
tontos que no duran más de
un mes (en el mejor de los casos)
y que demandan mucha atención
para al final hacernos la "gracia"
de morirse cuando más embullábamos
a la familia con el dichoso pececito.
Siempre
me ha dolido, no lo puedo evitar,
ver un abuelo, papá o mamá,
comprar en una feria a un niñito
de 3 años un pequeño
Goldfish en un envase plástico
lleno de agua azulosa, "porque
imaginesé, pasaba y el nene
se antojó... Yo lo pongo en
casa en un pomito...". Como si
el Goldfish fuera una Barbie.
Estimo,
después de haberlo meditado
cierto tiempo, que el principal problema
reside en los orígenes, o sea,
en el instante en que la persona interesada
en adquirir un acuario se introduce
en una tienda con la decisión
de llevar un poco de naturaleza a
su hogar. En ese primer contacto es
cuando es vital el asesoramiento,
que el comerciante explique claramente
al comprador lo que va a llevar, le
brinde folletos didácticos,
le informe sobre grupos o asociaciones
de acuarismo dispuestos a ayudarlo,
le deje claro los pro y los escasos
"contra" que tiene lo que
va a comprar y le comunique que necesitará
un mínimo de 5 minutos al día
en su mantenimiento (ridículo
lapso por cierto ene este histérico
mundo que nos ha tocado vivir).
Pero
lo que realmente deberíamos
ser capaces de explicar, de modo que
calara en las personas es que los
peces no se mueren, a los peces se
los mata después de muchísimas
burradas (sin querer molestar a nadie)
pues la fuerza que une un pez a la
vida es grandísima, pero claro,
todo tiene un límite.
Para
evitar esos disparates, y con todas
las carencias que seguro tiene, he
tratado de hacer una lista de consejos
prácticos a seguir por los
novatos en la afición. No guarda
ningún orden de importancia
ya que todos los puntos son trascendentes.
1.
La Gradualidad. Tal vez sea el más
importante de todos y al que menos
interés se le presta, y es
que las cosas vivas necesitan un tiempo
para alcanzar el equilibrio. Debemos
ser pacientes, en el tiempo de espera
hasta la introducción de primer
pez (10 ó 12 días) y
en el agregado posterior de peces
siempre de forma paulatina (poquito
a poquito).
2.
Elección de un tamaño
adecuado del tanque (acuario), además
de su correcta ubicación en
los hogares. A partir de 60 litros
puede ser un buen volumen porque a
más litros de agua más
facilidad de mantenimiento, parámetros
físico-químicos más
difícilmente variables y mayor
posibilidad de amortiguación
de posibles descuidos. Debemos pensar
antes de ir a la tienda, dónde
vamos a situar la pecera, aconsejamos
se haga en habitaciones )o comedor)
pero no en pasillos o frente a ventanas
con mucha luz solar directa (problema
de algas) o corrientes de aire.
3.
Los cambios de agua. Siempre he dicho
que los cambios de agua son la vida
de nuestros acuarios, se debe hacerlo
cada 8 - 10 días y en tanques
de más de 60 días, sifonando
el fondo para llevarnos la materia
orgánica existente entre la
granos de arena, así la oxigenamos
y disminuimos las concentraciones
de contaminantes del agua (nitrito,
nitratos, amoníaco...). Pero
cuidado, NUNCA deberemos cambiar toda
el agua del tanque a la vez, ni tan
siquiera la mitad, al igual que nunca
levantaremos todo el acuario y lavar
la tierra, ya que lavaríamos
también todas las colonias
de bacterias que anidan en ella y
que son vitales para la filtración
biológica. Manteniendo al día
el acuario no tenemos que preocuparnos
de si en el mes de vacaciones no pudimos
efectuar los cambios de agua programados.
4.
La filtración. La elección
del mejor filtro posible es importante
a la hora de mantener el agua con
buenas condiciones químicas
y cristalina. Yo en las condiciones
de mi país (Cuba) opto por
construirme y experimentar con un
filtro seco-húmedo, aunque
reconozco que "para el gusto
se han hecho colores" y que el
mercado internacional de productos
de acuario tiene muy buenas ofertas.
Busque una marca de prestigio y asesórese
con acuaristas expertos.
5.
Un buen plantado. Va a ser de enorme
importancia, no sólo en la
estética del conjunto, sino
también en mantener en equilibrio
biológico. Las plantas proporcionan
oxígeno al acuario, compiten
cn las algas por los nutrientes y
la luz, por lo que a mayor cantidad
de plantas menor de algas (y viceversa
por desgracia) y consumen los nitratos
del acuario de forma que reducen indirectamente
los nitritos y amoníaco. Las
plantas precisan unos mínimos
cuidados de abonado y luz (de 8 a
10 horas al día).
6.
La alimentación. Deberá
ser variada (viva, congelada, vegetal,
escamas) y sobre todo justa. Ese viejo
refrán de que "el pez
muere por la boca" pareciera
hecha para el aficionado a los acuarios.
Nunca deberemos suministrarles exceso
de comida (el más común
de los errores de los principiantes,
junto a los cambios masivos de agua)
ya que contaminaremos el agua y dañaremos
a nuestros animales. Suministrar tres
veces al día lo que puedan
comer en 2 ó 3 minutos... y
gradualmente, deje caer la comida
poco a poco.
7.
La introducción de los peces.
En este aspecto debemos dejarnos aconsejar
por los expertos pues hay que tener
en cuenta que:
- es
mejor comenzar por especies resistentes
- existen
especies que son incompatibles con
otras (diferencias en las características
de las aguas donde viven, comportamiento...)
- hay
peces que precisan vivir en cardúmenes
o acuarios muy plantados o presentan
problemas de convivencia con ejemplares
de su mismo sexo.
Es
importante saber que según
se vaya introduciendo individuos de
diversas especies, estaremos cerrándonos
as puertas a la introducción
de otros por lo que debemos elaborar
nuestras preferencias previamente
antes de poblar el acuario.
8.
Saber comprar. Tenemos que ser observadores
a la hora de comprar. Los peces deben
estar en los acuarios vivarachos,
reaccionando cuando acercamos la mano
como si fueran a comer. Huya de ejemplares
sueltos o solitarios, con las aletas
plegadas o puntitos, heridas, manchas
algodonosas. Y cuando vamos a comprar
peces, vamos a comprar peces, no a
cenar por ahí, o al cine, o
de comprar. Los peces deben estar
en la bolsa el menor tiempo posible.
Por último yo compro siempre
mis peces en sólo tres tiendas,
preferentemente en una de ellas y
hay una cerca de mi casa donde nunca
he comprado y nunca compraré.
Con esto quiero decir que vaya a comercios
serios y especializados.
9.
Una dedicación mínima.
Esa dedicación supone cinco
minutos diarios y media hora a la
semana para cambios de agua. Esos
5 minutos los invertiremos en ver
si hay bajas, mirar la temperatura,
retirar alguna hojita podrida y cerciorarnos
de que todo sigue en orden y no ha
aparecido ninguna enfermedad (es mejor
prevenir que curar).
10.
Pedir consejo. Nadie ha nacido sabiendo,
por lo que cuando incursionamos en
campo nuevo debemos dejarnos aconsejar
por quienes tienen más conocimientos
o experiencias, o sea tiendas especializadas,
amigos, y sobre todo asociaciones
de acuarismo donde los aficionados
se reúnen a contar sus experiencias,
sus problemas, sus inventos, sus soluciones.
Se recomienda también un buen
libro de acuarismo, revista, boletines
de asociaciones.
Como
conclusión de este trabajo
y relacionado con el punto, transcribo
un fragmento del destacado acuarista
uruguayo Juan J. Reichert (lamentablemente
desaparecido) del 20 de marzo de 1997
en respuesta a una mía dirigida
el 17/12/96 al grupo Fauna y Flora
Dulceacuícola (FaFloDul):
"Si un acuarista necesita mantener
su agua limpia y cristalina en base
a un filtro sofisticado, más
vale que haga otro hobby. Una pecera
bien llevada no necesita más
que una suave aireación y
un cambio de agua de 1/3 de su agua
mensualmente. Es fundamental que
los cambios de temperatura del agua
no tengan saltos bruscos. Forrar
las caras laterales y traseras de
la pecera con aislante térmico,
es más seguro que confiarse
a un termostato electrónico
y computarizado. El mejor filtro
de fondo (de placas) son las raíces
de las plantas que crecen dentro
de la pecera. Por supuesto, que
esto se logra si las plantas realmente
crecen y e reproducen y que no están
"vegetando". Esto se logra
no poniendo más de 1½
a 2 cm de alto de arena semi-gruesa
(de arroyos o ríos) y un
poco de habilidad en la plantación.
En los días más fríos
disponemos una pecera encima de
otra (dejando un espacio de 30 cm),
la iluminación de la bomba
de luz de la de abajo a la vez calefacciona
el piso de la de arriba con lo cual
se fomenta el crecimiento de las
plantas y una temperatura pareja
y natural para el pez. Como veis,
para qué un calefactor sofisticado,
que cuando uno se descuida, se descompone
o lo peor se le pegan los platinos
y entonces encontramos por la mañana
a nuestros peces hervidos".
Estimados
amigos... como notarán, no
somos un grupo "élite"
a lo yanki, sino un grupo de personas,
todas modestas, que usan la cabeza
para pensar. Les recomiendo que en
muchas cosas en el acuarismo SIGAN
SIENDO CASEROS, tal como lo han expuesto
en vuestra carta. El verdadero acuarista
es un "inventivo" y debe
resolver sus problemas con lógica
y no con dinero. Todos los grandes
acuaristas del mundo con los cuales
me carteo, trabajan de esta forma.
Por algo han llegado a ocupar su "sitial".
El acuarismo no es un hobby sino un
ARTE".
Con
esto consejos, amigo novato y otros
no tanto, rindamos reconocimiento
a nuestros grandes del acuario en
Latinoamérica, que con más
pasión y experiencia que dinero,
han colocado al acuarismo latinoamericano
en un lugar destacado y han mantenido
vivas la llama del acuarismo y a las
asociaciones en las adversas condiciones
económicas y políticas
de los últimos tiempos.
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