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Por Miguel S. Bayona Valentín,
Ciudad de La Habana, Cuba.
Hace
a penas 3 años se conocía
muy poco de la actividad del
acuarismo cubano en el mundo,
solo gracias al indomable carácter
de algunos acuaristas como Orlando
"Cuco" Prieto, Orlando
Camero y Omar Iruela entre otros
muchos que no menciono se lograron
publicar varios artículos
de acuariofilia en revistas
y sitios de gran prestigio,
además de impartir conferencias
sobre el tema a finales de los
años 90. Sin embargo
la historia de los Killis en
Cuba es muy diferente, estos
peces no gozan de la misma popularidad
que las especies tradicionales
del acuario de un cubano. Hasta
donde conozco son pocos los
que han incursionado en la reproducción
de los Ciprinodontidos ovíparos
cubanos, algunos con muchos
éxitos y otros no. Actualmente
se reproducen en el Centro
de Estudios Ictiológicos
“Felipe Poey”
algunas variedades de killis
cubanos con el objetivo de repoblar
en los lugares que se han extinguido,
así también algunos
miembros del grupo “El
Acuarista Cubano” en Villa
Clara cooperan con esta labor.
Por todo esto me considero afortunado
de pertenecer al grupo y quiero
en un breve resumen contar mi
corta experiencia con los killis
cubanos. Para eso debemos remontarnos
en el tiempo.
Si
no me equivoco por el año
1987 mi abuela paterna adquirió
una casa de descanso en la costa
sur, era en la playa de Guanimar,
esta pertenece al municipio
de Alquizar en la provincia
de La habana y queda aproximadamente
a 80Km de Ciudad de La Habana.
Mis períodos vacacionales
siempre lo iba a pasar allá,
pero realmente hoy no es nada
comparado con lo que era antes
de que pasaran los huracanes
Charley (2004) y Wilma (2005),
el poblado esta muy deteriorado
por las inundaciones.
Ahora
volvamos atrás, en una
de mis ultimas visitas, en 1989
para ser exacto, recuerdo un
aguacero incesante, estuvo casi
dos días entero lloviendo
bien fuerte lo que produjo crecidas
y que las aguas de la ciénaga
alcanzaran el límite
con las casas. Fue ahí
cuando conocí por primera
vez un pez que nada tenía
que ver con los habituales Guppys,
Platys, Mollys y Bettas por
decir algunos que hasta ese
entonces había logrado
reproducir en casa. Se trataba
de mi primer contacto con el
Rivulus cylindraceus,
el cual vine a reconocer ahora
15 años después.
No
diré que los mantuve
porque sería mentirme
a mi mismo, solo me duraron
un par de días hasta
que decidí soltarlos
a su mismo medio porque en Guanimar
no tenía los recursos
para mantenerlos ni para llevarlos
a casa. En esa ocasión
tuve dos hembras en mi poder,
sus aletas eran de color rojo
pardo y marrón, cuerpo
cilíndrico con un gris
bien oscuro casi negro y un
punto blanco en la parte superior
de la aleta caudal. Después
de haber visto tantas fotos,
la nostalgia es mucha pero vinieron
tiempos mejores. Los Cubanichthys
cubensis, estas pequeñas
carpas dentadas endémicas
de Cuba han entrado por la puerta
ancha como indico en el título
de este artículo, ya
ustedes me darán la razón.
Tras
pasar casi 10 años de
inactividad retomé el
hobby con más fuerzas,
y es entonces que pasado dos
años conocí por
vía email a Roberto Petracini,
justo el 29 de abril del 2005.
Mi comentario inicial en el
foro de "El Acuarista
Cubano", para
nada optimista, me llevó
a convertirme en el moderador
del grupo. Roberto, por aquel
entonces era el presidente del
Killi
Club Argentino (KCA)
y con mucho gusto nos abrió
las puertas del conocimiento
de esta nueva afición
y magnifico colectivo de trabajo.
Un día, por medio de
Petracini y Julio Martínez,
es que leo por primera vez el
nombre de un tal pez llamado
"Neón cubano"
(Cubanichthys cubensis)
y del que nunca había
visto ni una imagen. De aquí
surge la idea de que el grupo
debía mantener y conocer
a esta especie para mostrarla
no solo al mundo exterior sino
a cada cubano que se haga llamar
acuariofilo, porque es ilógico
que siendo acuaristas cubanos
un extranjero te pregunte por
una especie endémica
y no sepas que decir. La idea
en nosotros nunca se desvaneció
y de esta manera es como empieza
mi verdadera historia con los
killis.
Después
de dos largos años de
espera y planificación
se realiza el primer trabajo
de campo en la Playa de Guanimar
por el grupo "El Acuarista
Cubano" de Ciudad de La
Habana. Nuestra meta era encontrar
algunos ejemplares de R.
cylindraceus y C. cubensis
en su hábitat natural,
al final lo conseguimos pero
al 50%. Se capturaron algunos
ejemplares de C. cubensis
en estado casi de alevines aunque
el tiempo esta demostrando lo
contrario, al parecer eran juveniles
sin el tamaño adecuado
como verán más
adelante.
Cubanichthys cubensis,
introducción
Este pez fue descrito por Carl
H. Eigenmann en 1903 con el
nombre de Fundulus cubensis
y su primera localización
fue en 1902 en la provincia
de Pinar del Río por
el mismo Eigenmann. Con el tiempo
cambió de nombres como
Chriopeops cubensis,
dado por Myers en 1925 y en
1926 Hubbs lo nombra Cubanichthys
cubensis, nombre que se
mantiene en la actualidad. A
continuación señalo
algunos de los puntos donde
han sido reportados desde su
descubrimiento:
-
Batabanó, 1905 (Haseman)
- Ojo de Agua 'Teresa', Melena
del Sur, 1910 (De la Torre)
- Cienaga de Zapata, 1932
(Anónimo)
- Isla de la Juventud , 1973
(Alayón)
- Cayo Las Vacas, 1990 (Smith)
- Cayo Caco, 1994 (Parenti)
En
el caso de Guanimar, sucede
algo curioso, desconozco el
por qué no aparece en
las fuentes bibliográficas
ningún registro del Cubanchthys
cubensis siendo una zona
propicia para el desarrollo
de la especie.
Su
hábitat es bastante amplio
siempre que tenga abundante
vegetación para permanecer
oculto. Se puede hallar en aguas
tranquilas, ciénagas
o canales, también en
algunos cayos lo que demuestra
que tolera bastante bien el
agua dulce, salobre o salada
totalmente. Se tiene información
que han sido reportados en las
provincias de Ciego de Ávila
y Granma por lo que no se limita
su existencia a occidente como
parecía indicar en un
principio, sino que se extiende
a casi todo el país.
Lamentablemente
en Ciudad de La Habana la contaminación
ha destruido muchos de sus hábitats
y en otros casos son desplazados
por otras especies introducidas
como la Tilapia o la Claria.
Taxonomía
Orden:
Cyprinodontiformes Berg, 1940
Familia:
Cyprinodontidae Wagner, 1828
Género: Cubanichthys
Hubbs, 1926
Especie: cubensis
Nombre Científico:
Cubanichthys cubensis
(Eigenmann, 1903)
Nombre común:
Neón cubano, guajacón
cubano, pez cebra (Guanimar)
Descripción de
la especie
El C. cubensis se caracteriza
por ser un pez pequeño,
pudiendo crecer hasta 8cm tanto
la hembra como el macho. Tienen
el cuerpo robusto y de color
gris con un toque de verde muy
ligero, siendo muy similar al
Xiphophorus hellerii
color salvaje, con una línea
marrón o casi negra a
lo largo del cuerpo empezando
por la boca y finalizando en
el pedúnculo caudal.
Esta línea puede desaparecer
en los machos juveniles, haciéndose
más notable las franjas
de azul plateado por el cual
recibe el nombre de neón.
Las hembras no sufren ningún
cambio y conservan la franja
oscura siempre que se encuentren
a gusto en el medio donde se
les mantiene. Ya de adultas
se les puede apreciar algunas
líneas de tonalidad amarilla
casi transparentes.
Otras
diferencias bien marcadas en
las hembras son el abdomen abultado
y la aleta dorsal casi redonda
al igual que la anal. El macho
a medida que va creciendo el
abdomen se le estrecha, las
aletas son más alargadas
y se reflejan en ellas ciertos
punticos rojos bien uniformados.
Sobre el dorso ambos tienen
algunas manchas que se oscurecen
o aclaran según el color
de la gravilla y el fondo donde
reposan para mimetizarse. En
ambos sexos la aleta caudal
no es redonda totalmente, termina
con un corte recto dándoles
un aspecto de una espátula
redondeada en sus extremos.
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Cubanichthys
cubensis "Guanimar,
kca 72/07". |
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Ampliar
el mapa de localizaciones.
Puntos rojos: lugares
registrados.
Puntos azules lugares
donde se han visto. |
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Ejemplar
macho de Cubanichthys
cubensis
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Ejemplar
macho de Cubanichthys
cubensis |
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Una
hembra permanece oculta
mientras es fotografiada. |
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Embrión
formado dentro del huevo
luego de 11 días
de colectado. |
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| Alevín
con 3 días de nacido. |
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| Alevín
con un mes de vida. |
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Diferencia
de tamaño entre
dos alevines que se llevan
una semana de nacidos. |
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Se
estima que la madurez sexual de esta
especie sea a partir de los 7 meses
en adelante pero pudiera adelantarse
el proceso.
Al
momento de ser capturados nadaban
en pequeños grupos bien compactos
de hasta 10 y 15 ejemplares de diferentes
tamaños. Ya en cautiverio,
pasado los 2meses aproximadamente
comenzaron las primeras escaramuzas
producto de la maduración sexual
que alcanzaban algunos de los jóvenes
machos, observándose los movimientos
rituales instintivos en dependencia
del sexo que tuviese en frente. Rápidamente
los machos toman posiciones no fijas
dentro del acuario para sus propósitos
reproductivos y se puede apreciar
sus aletas completamente extendidas
en busca de llamar la atención
o amenazar a un cierto rival que viole
su espacio. Cabe señalar que
en estos casos los machos muestran
una membrana casi transparente que
finaliza con una línea oscura
en su unión, esta nace en la
parte baja de los opérculos
y solo se extiende hacia abajo como
en los Cíclidos.
Sin
embargo, las hembras son mucho más
tranquilas y se pueden mantener juntas
sin problema, ellas reciben el acoso
constante de los machos que intentan
reproducirse. Puede darse el caso
de que varios machos intenten reproducirse
a la misma vez con una hembra o que
en el mismo proceso una hembra trate
de desovar a otra.
Su mantenimiento
A decir verdad creí que el
C. cubensis me sería
muy complicado de mantener por razones
muy obvias, teniendo en cuenta que
habían sido capturados en su
medio natural debían adaptarse
al el espacio limitado de un acuario
(40 X 17 X 30), al tipo de alimentación,
y la principal era confiar en un novato
como yo. La ventaja fue que aun eran
pequeños y teníamos
la esperanza de que se adaptaran rápidamente,
tal como sucedió.
La
bibliografía consultada, indica
que la temperatura óptima es
de 24C° a 26C° y el pH debe
estar sobre 6.8 y 7.4, el agua debe
ser ligeramente dura y alcalina.
En
el lugar donde fueron colectados,
la temperatura del agua debió
rondar entre los 26C° y 28C°
teniendo en cuenta que estábamos
en agosto el mes mas caluroso del
verano, y que esa zona esta descampada
sin ningún árbol que
pueda brindar un poco de sombra. Las
dos muestras de agua que se tomaron
para medir la química indicaron
los siguientes parámetros:
Frasco
1: agua recogida de un
de los ojos de agua del canal -
pH 7 - dureza muy alta
Frasco 2: agua
recogida de la ciénaga –
pH 6.8 – dureza muy alta
En
casa confirmé la teoría
y me atrevería a decir que
soportan hasta más de 28°C
fácilmente y sin abusar. Respecto
a la mínima, sucede que en
Cuba el invierno es por gotas y cuando
más frío hace es casi
insignificante. No obstante estos
ejemplares han realizado su primer
desove en un momento en que la temperatura
ambiental rondaba los 17°C y 19°C,
sin presentar dificultad alguna.
En
la naturaleza se alimentan de crustáceos
y moluscos, pero el principal alimento
que compone su dieta es la larva del
mosquito, por lo que se convierte
en un agente biorregulador de la zona
donde habita. Puede darse el caso
que coman algas en pequeñas
cantidades pero no es su preferencia.
Bajo mi tutela les he mantenido básicamente
con Tubifex sp., en menor
grado he utilizado caracoles Planorbis
corneus, larvas de mosquitos,
calamar y pescado picado en finos
trocitos, también he suministrado
un pienso o preparado casero el cual
se compone de harina de pescado, yema
de huevo, pan molido, espirulina y
multivitamínico. Este último
alimento es rechazado en primera instancia
aunque se adaptan a comerlo, pero
muy poco.
Otra
observación importante es su
timidez, normalmente permanecen ocultos
entre el fondo y las plantas, a penas
nadan mientras se sientan inseguros.
En el período de observación
se ha dejado a propósito descubierto
el acuario y no hubo ningún
intento de saltar fuera de dicho recipiente
por lo que sugiere que no son buenos
saltadores como es el caso del Rivulus
cylindraceus. Enfatizo que es
una especie muy arisca y en cuanto
sienten una vibración fuerte
provocada por un zapatazo o el cierre
violento de una puerta corren a esconderse
tras las plantas o enterrarse entre
las piedras. Ahí ocultos permanecen
por más de 2 o 5min hasta que
vuelven a tomar confianza para reiniciar
sus actividades habituales.
En
ocasiones suben a la superficie, por
lo general esto ocurre cuando se les
coloca una fuerte iluminación.
Estos se sitúan por debajo
de las hojas de las plantas que están
flotando en la superficie adoptando
una postura de caza, su cuerpo forma
un ángulo de 60 grados respecto
a la base del acuario, y si detectan
algún insecto o larva encorvan
la cola y parte del cuerpo buscando
el mayor impulso posible para capturar
su presa.
Muchas
veces cuando son sorprendidos o capturados
con el jamo para realizar la limpieza
de la pecera o la colecta de los huevos
se quedan quietos como si estuviesen
muertos, incluso al ser introducidos
en otro recipiente permanecen inmóviles
por un par de segundos hasta que descienden
bruscamente al fondo en busca de refugio.
La reproducción
El acuario donde reproduzco a esta
especie es de 24L aproximadamente,
pero lo mantengo con 16L o 18L de
agua. Está montado con grava
de cuarzo de color blanco y negro
y sin utilizar ningún tipo
de filtro, solo una piedra difusora
que sirve para dispersar la burbuja
de aire que proviene de la bomba de
aire o vibrador. Plantas como
ludwigia repens y lemna minnor
acompañan una discreta decoración
para una pequeña parte del
espacio donde se encuentran los 11
ejemplares, 6 machos y 5 hembras,
no siendo esta la proporción
macho – hembra más adecuada.
Antes
debo señalar que el proceso
de desove del Cubanichthys cubensis
no es tan llamativo comparándolo
con la puesta del Betta splendens
o Pterophyllum scalare por
citar algún ejemplo. Lo más
atractivo en mi opinión es
el cortejo del macho hacia la hembra
y que no dura mucho tiempo, solo un
par de minutos, la puesta demora mucho
menos, apenas unos segundos.
La
primera puesta de mis peces fue condicionada
por dos factores, una baja en la temperatura
y un cambio muy brusco de la dureza
y salinidad del agua. En mi caso,
cada vez que realizaba la limpieza
añadía una o dos cucharadas
de sal de cocina al acuario y se notaba
como los machos se alteraban y acosaban
a las hembras intentando reproducirse.
Sin mas un día decidí
aumentar la dosis de sal a 60 gramos
para disolver en 18 litros de agua
y realizar un cambio total a los 3
días. En cuanto realicé
la limpieza los instintos reproductivos
de las parejas se activaron, los machos
comenzaron su característico
galanteo replegando o extendiendo
sus aletas según el movimiento
de la hembra y nadando por los flancos
de ella en busca de acorralarla en
el lugar escogido para el desove sin
tener una preferencia exacta.
El
destino de los huevos es el fondo
del acuario, puede ser sobre una raíz
o entre alguna piedra liza, también
se puede utilizar turba o una esponja
como sustrato pero en el último
caso quedan atrapados en la superficie.
La hembra en cada puesta coloca 2
a 4 óvulos que el macho fecunda
al momento, los mismos están
cubiertos por una sustancia pegajosa
que hace que se adhieran a las piedras,
raíces o la parte baja de los
tallos de las plantas. De ahí
se extraen y sitúan en una
placa Petri con turba húmeda
o en un recipiente con agua y aireación
para esperar el nacimiento de los
alevines. Yo utilicé la segunda
variante pero al principio sin el
aire y en un espacio muy reducido
resultando un fracaso total, luego
los puse en un acuario bien bajo (10cm
de altura) con casi la mitad del agua
y añadí el oxigeno,
hasta ahora todo sin problemas.
Para
su colecta, vacío el acuario
todas las semanas y reviso cuidadosamente
cada piedra del sustrato, también
las raíces y la parte baja
del tallo de dicha planta. Los huevos
miden casi 1mm de diámetro
y tienen una coloración amarillo
ámbar, cuando se haya uno de
color blanquecino o transparente es
síntoma de que no fue fecundado.
Este huevo debe ser retirado rápidamente
para evitar que infecte al resto.
La evolución del embrión
tarda casi 2 semanas, la primera semana
la pasa dentro del acuario de los
padres, tiempo que demoro en colectar
los huevos, la segunda semana van
a para al acuario mencionado antes
para que terminen el proceso de incubación.
Durante este período debemos
observar y extraer aquellos huevos
que por alguna razón cojan
hongo, también evitar acercarles
una fuente de luz y calor para que
no se acelere el desarrollo del embrión
y tener que lamentar las perdidas.
Los
alevines al nacer quedan en el fondo
por espacio de 24hrs aproximadamente,
ya desde ese instante se les puede
suministrar infusorio o artemia. Ya
pasado los 20 dias se le puede suministrar
Tubifex sp. picado en trocitos
bien finos y continuar con la artemia
o los infusorios hasta que cumplan
el mes de nacido. De ahí en
adelante se les debe adaptar a comer
papilla u otro preparado casero rico
en proteínas y vitaminas sin
dejar de suministrar comida viva.
Desde pequeño toman las mismas
posturas de caza de los adultos y
todo lo que se mueva dentro o en la
superficie del acuario les llama la
atención, son como pequeñas
replicas pero sin color alguno. Al
cabo de los 3meses empiezan a mostrar
rastros de los colores que lo identifican
como el Neón cubano.
Espero
que mi experiencia le pueda servir
de ayuda a muchos acuaristas y a su
vez ganar más adeptos a estos
peces tan marginados.
Para
concluir quiero agradecer sin mencionar
nombres a todas aquellas personas
que de una forma u otra han estado
brindando su apoyo a este proyecto,
ya sea dentro o fuera de Cuba. Además
que sirva este artículo de
homenaje a quien guió mis primeros
pasos en la acuariofilia, Antonio
Ruíz Blanco, ya fallecido.
Bibliografía:
http://www.killiclub.org
http://www.killi-data.org
http://www.elacuarista.com/cuba
http://www.itis.gov
http://fishbase.sinica.edu.tw
http://www.killi.co.uk
http://www.bka.org.uk
http://atlas.drpez.org
http://www.webcityof.com
http://www.ahm.granma.inf.cu
http://www.monografias.com/trabajos25/fauna-de-granma/fauna-de-granma.shtml
http://academic.regis.edu/mghedott/imagePDF/CYPRINODONTIDAE-Wiley-Ghedotti.pdf
http://www.wetlands.org/reports/ris/6CU003sp.pdf
http://fm2.fieldmuseum.org/rbi/pdfs/cuba07/cub07_narr_esp.pdf
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