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Por
Roberto Petracini, Argentina.
Septiembre de 2003
1.
LOS ANTECEDENTES
Alrededor
de 1902 llegaron a la isla
los primeros ovovivíparos
procedentes de Florida,
lugar donde ya se criaban
a escala comercial. Esos
primeros ejemplares eran
introducidos por los turistas
norteamericanos que tenían
a Cuba como uno de sus lugares
de turismo y mini-turismo
preferidos.
La
mayoría de las aguas
disponibles en Cuba son
duras y estos peces se adaptaron
perfectamente a ellas. |
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Para
ese entonces ya eran conocidos,
los "guajacones" cubanos,
aunque no formaban parte de la actividad
acuariófila sino de la investigación
científica.
Si
bien algunos turistas llevaron a
Cuba los peces para su propio disfrute,
no tardaron más que unos
años en generar un incipiente
comercio de peces ornamentales dando
lugar a las primeras tiendas de
acuariofilia.
Tal
vez el más recordado comercio
haya sido el de las hermanas Masnatan
que importaba peces de Florida.
Para
la década que va de 1930
a 1940 aparecen nuevas tiendas y
la acuariofilia recibe un buen impulso.
Ya
para 1950 se reproducen peces como
actividad comercial, y algunos establecimientos
son conocidos como referentes de
la acuariofilia cubana, entre ellos
Vedado Aquarium de José Rodas
o Winchester Aquarium, que se popularizó
por la importación de nuevas
especies.
El
triunfo de la Revolución
Cubana en 1959 y el bloqueo que
los Estados Unidos impusieron a
la isla, trajeron como consecuencia
una cambio de rumbo en la acuariofilia
cubana, que hasta ese momento se
basaba en la importación
de peces y productos.
Al no poderse importar los peces
desde Florida como se hizo históricamente,
se debió fomentar la cría
local como sustitución de
importaciones.
No habiendo un mercado lo suficientemente
grande como para justificar la inversión
en producir insumos para acuariofilia,
el ingenio cubano reemplazó
con artesanías y manufacturas
todo tipo de artefacto necesario,
desde las bombas de aire hasta los
filtros, sin omitir los alimentos
y medicamentos.
Cada
aficionado que viajaba al exterior,
traía a su regreso alguna
especie nueva, la cual pasaba a
formar parte del tesoro acuariófilo
local. El siguiente paso era la
reproducción de esas especies,
para asegurar su permanencia en
la isla.
Justamente
el bloqueo económico, aunado
al espíritu cubano de no
ceder, pueden ser considerados los
responsables de que la cría
de peces en Cuba sea una actividad
que se encuentra tan desarrollada.
Cualquier especie que no se pudiera
reproducir, se perdía, por
lo que los acuariófilos cubanos
debían esforzarse por tratar
las duras aguas locales a fin de
que las especies de aguas blandas
pudieran ser mantenidas y reproducidas.
Ya
en 1970 se crían los primeros
tetras, discus marrones y otros
peces conocidos como "amazónicos".
La utilización de resinas
para ablandar el agua permite que
más variedad de especies
y mayor cantidad de peces puedan
ser criados. La venta de la producción
estaba asegurada a las empresas
estatales que las destinaban al
comercio interior.
Diez
años después, el incremento
del turismo proveniente de los países
del Este, facilitan la confraternización
con aficionados de aquellos países
y el intercambio que es una de las
constantes entre los aficionados
a los peces en todo el mundo.
La literatura sobre acuariofilia
comienza a circular en Cuba que
para ese entonces ya tiene muy desarrollada
la investigación científica,
de modo que muchos acuariófilos
cubanos tienen simultáneamente
estudios en biología o disciplinas
afines. El intercambio con aficionados
de Checoslovaquia, Alemania, Hungría,
etc, permitió introducir
muchas nuevas especies o variedades
de especies que ya había
en Cuba.
Se funda la Federación de
Acuaristas de Cuba que tras 8 ó
9 años de fundada terminó
disuelta como consecuencia de contradicciones
internas.
En
1984 un acontecimiento marca una
nueva era para la acuariofilia cubana:
ese año se produce la primera
exportación de peces ornamentales
a México. La estructuración
de empresas mixtas permite exportaciones
a España, Alemania, Bélgica
e Italia.
En
1987 se crea por primera vez un
centro dedicado a peces ornamentales
en Mulgova. El objetivo era impulsar
la acuariofilia tanto hacia el mercado
interno como hacia la exportación.
La acuariofilia cubana comenzaba
a proyectarse con mucha energía. |