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Por
Roberto Petracini, Argentina.
Septiembre de 2003.
4.
CONSERVAR LAS ESPECIES, PRIORIDAD
UNO
La
tan temida cosanguineidad, ha
sido un tema que la acuariofilia
cubana se encargó de
desmitificar. Quedó demostrado
que en los peces no resulta
tan grave como en aves o mamíferos,
ya que todos los que se crían
en Cuba son descendientes de
unos pocos ejemplares que se
multiplicaron localmente.
Lo
primero que hace cualquier acuarista
cubano al que le llega un pez
nuevo, es reproducirlo para
luego distribuirlo entre amigos
para que no se pierda la especie.
Esa obsesión por criar
ha permitido desarrollar en
Cuba conocimientos sobre la
cría de peces ornamentales
muy importantes. Los criadores
cubanos reproducen el tetra
cardinal por miles desde hace
20 años. Ellos lo mencionan
como si criar tetra cardinal
fuera la cosa más normal
del mundo.
Y
es que si cualquier especie
aún se conserva en la
isla es porque alguien ha logrado
criarla para mantenerla.
La
otra cara de la moneda es que
si todos los peces provienen
de unos pocos reproductores
al cabo de unos años
resulta que todos son hermanos.
Y aquí es donde el grado
de conciencia del criador hace
posible que se mantengan líneas
más o menos puras: a
la menor aparición de
defectos genéticos se
eliminan todas las crías
y los padres implicados con
el fin de que con la cosanguineidad
no se propaguen genes defectuosos.
Es un acto doloroso el sacrificar
toda una cepa con el esfuerzo
que significó mantenerlos
y reproducirlos, pero también
es un acto de responsabilidad.
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