Por
Alexis Martínez Terrero,
Ciudad de La Habana, Cuba
Introducción
Puede que el título de
este artículo haga pensar
a muchos que estas notas encierran
propósitos muy contrarios
al cuidado de nuestros peces y
que a lo mejor no son necesarias
estas reflexiones cuando simplemente
tenemos que matar a un pez.
Sin
embargo, como amante de la acuarofilia
pretendo mostrarles todo lo contrario,
que si precisamente tenemos que
llegar a este punto son válidos
algunos pequeños análisis
que debemos tener en cuenta:
Primero
que todo; únicamente llegamos
a la opción del sacrificio
cuando los niveles de dolor y
sufrimiento del pez sobrepasen
la medida prevista para ellos,
cuando ya hemos hecho todo lo
posible por salvarlo, cuando ya
hemos agotado todas las formas
de curas conocidas y el pez ya
no reacciona ante ningún
medicamento. Son muchos los casos
en los que un pez ya no puede
ni moverse y con algunos cuidados
vuelve a revivir. Esta es la primera
barrera que hay que rebasar. Se
va haciendo un tanto común
la actitud de algunos acuaristas
que no llegan hasta el final de
sus tratamientos y al ver en muy
mal estado al animal se deshacen
de él.
Los
peces sienten el dolor y por esta
razón deben ser sacrificados
con cuidado y consideración,
al igual que otros animales. Y
es aquí donde empiezan
los métodos de “eliminación”
que trataré de explicar
con sus principales implicaciones.
Las
tendencias de los muy considerados:
Los
arrojan a un río o los
pasan solos a un acuario hospital
para que pasen sus últimas
horas en paz.
Sobre
la liberación de una especie
en un medio natural que no sea
el suyo propio hay mucho más
de que hablar, más aún
si el animal está enfermo.
Cada ecosistema tiene su fauna
autóctona que al liberar
especies que no sean de allí
pudieran llegar a causar desequilibrios
en el lugar, pongo ejemplos desde
minúsculas bacterias hasta
las enormes clarias, estas últimas
ha sido introducidas en nuestro
país (y no estoy hablando
de una claria enferma que echaron
al río, solo me refiero
a la introducción de especies
en habitats que no son los suyos)
y a pesar de resolver un problema
se han convertido una amenaza
para algunos lugares, en cuyos
casos la fauna autóctona
sale perdiendo.
La segunda práctica es
un tanto más exagerada
aunque no es peligrosa para el
medio ambiente. La idea, de que
es mejor dejarlo en paz hasta
que se le acabe la vida para que
ningún otro pez lo moleste,
dejarlo morir solo y tranquilamente
en su pecera sin hacerle pasar
por más sufrimiento del
que ya está viviendo, es
sencillamente prolongar su agonía.
Cuando te das cuenta de que sufren
más si los tocas o los
mueves de su lugar habitual, no
lo hagas seguir sufriendo.
Las tendencias de los
considerados:
En
muchos foros es común la
pregunta de cuál es la
forma más rápida
e indolora para sacrificar a un
pez, y es frecuente sugerir la
opción de ponerlo en agua
con hielo. Una vez aletargado,
al frigorífico o a la parte
superior del congelador, o sea,
hipotermia o congelación.
Los que aplican esta vía
creo que deben saber la temperatura
normal del pez y su grado de tolerancia
a las variaciones de esta, sin
embargo, hay que tener presente
que el enfriamiento no reduce
la capacidad de sentir dolor y
prolonga el periodo de consciencia,
ya que va reduciendo los procesos
metabólicos y locomotores
hasta producir la muerte. El pez
sufre, pero no puede manifestarlo.
Y
los que pretendan usar este método
con los peces de agua salada,
si lo que quieren es que su pez
sufra lo menos posible entonces
NO UTILICEN ESTE MÉTODO.
El agua marina antes de congelarse
forma una especie de pequeños
cristales de hielo dentro del
cuerpo de los peces y esto sin
duda produce un dolor demasiado
agudo.
También
existe una gran variedad de productos
químicos que se utilizan
para la eutanasia de nuestros
peces, como son la Benzocaína
y Quinaldina que actúan
sobre el sistema nervioso central.Las
facilidades de estos productos
están en que se aplican
directamente sobre el agua y no
hay que tocar los peces (en el
caso de la Benzocaína hay
que usar un disolvente primero
que puede ser acetona porque no
es soluble en agua) .Para acelerar
el efecto del medicamento, se
puede dejar al pez previamente
“listo”, o sea, se
le deja de suministrar alimentos
por 24 horas o más, y esto
facilitara una rápida absorción
del químico por parte del
animal.
Algunas
personas aumentan la temperatura
del agua para acelerar el proceso
de eficacia del fármaco,
sin tener en cuenta que al subir
las temperaturas a rangos elevados
pueden llevar a causar estrés
a los peces. Los métodos
donde hay manipulación
del pez, incluyendo la inyección
letal, son vías que causan
estrés, eso hace que no
sean muy aprobados entre los acuaristas
y que opten por usar los productos
químicos.
Aquí
les incluyo algunas de estas vías.
La
“Concusión
o el golpetazo”
como su nombre lo indica consiste
en aplicarle un fuerte golpe a
el pez en la región trasera
de la cabeza. El golpe es su opción,
lo da como ud desee, solo quiero
resaltar que la técnica
de muchos es cogerlo y tirarlo
duro contra el piso. ¡Cuidado
aquí! Si el pez se resbala
de las manos y cae al suelo ó
no se le pega con suficiente fuerza
en el lugar correcto seguro que
le dolerá mucho y sufrirá
más, así que procuremos
tener tacto a la hora de hacer
esto.
La
“Decapitación”
Solo es aconsejable en peces pequeños,
en peces grandes es mas engorroso.
¿Cuando un pez se considera
pequeño o grande para esto?,
dependerá de su capacidad
para dar un corte en el cuello
sin que el pez le de tiempo si
quiera a sentir algo. Esta variante
es mucho más recomendable
con el pez anestesiado, pero recuerde,
peces pequeños preferiblemente,
grandes no resulta considerado.
La
“Dislocación
cervical” Este
método se usa mayormente
por personal experimentado, pero
no tiene nada que no podamos hacer,
la idea es romper la espina dorsal
lo mas pegada a la unión
con la cabeza. Se coge al pez
con una mano y le pones el pulgar
en la boca, puedes usar también
un palito, tratas de inmovilizarlo
con la otra y luego bien fuerte
lo halas dorsalmente.
Las
tendencias de los desconsiderados.
Estas
últimas prácticas
decidí incluirlas no para
que se fijen en ellas como una
opción más, si no
para que sepan que existen conductas
muy crueles e injustificables
por parte de algunos a la hora
de sacrificar peces.
Una,
por desgracia muy común,
es la de “arrojar al pez
fuera del agua”, este es
uno de los métodos que
más hace sufrir al animal,
ya que tardan un tiempo bastante
grande para ellos en quedar inconscientes
, y durante todo ese periodo están
en una terrible agonía.
La
hipertermia y el aplastamiento
del pez a mi juicio son las más
criticables de todas.
Solo
piense un momento en el hecho
de poner a calentar agua para
cuando esté a punto de
ebullición tirar al pez.
Me sobran las ideas y me faltan
las palabras con tales ocurrencias.
Cuando esto sucede, el pez se
“cierra” y esta reacción
provoca que los opérculos
se tranquen y dejen una reserva
de aire en su interior que alarga
el periodo de conciencia y por
supuesto, en ese tiempo un dolor
sin medidas, y lo mas triste,
sin ninguna necesidad.
Y
…..aplastar completamente
a un pez para matarlo, es totalmente
innecesario y sobran reflexiones
en cuanto a esto.
Por último, otro método
que amenaza en volverse un tanto
popular en esto de la eutanasia
es el de echarle “alcohol
al agua”, y para esto se
emplean desde Wisky, Vodka hasta
cualquier otro destilado que tenga
algo más de 30º. Resultados,
el pez cae en un coma etílico
que lo hace perecer, pero antes
irrita la mucosa y las branquias,
lo cual es doloroso y por eso
no está entre los productos
químicos “considerados”
que se mencionan arriba.
La
mejor opción
“Si
un pez mío va a morir,
prefiero que ni siquiera se entere
antes que arriesgarme a que padezca
una agonía innecesaria.”,
esta reflexión la recogí
de un foro del popular sitio Dr.Pez,
y creo que refleja el sentir de
cualquier persona que quiere a
sus peces, y por qué no,
también es una actitud
a imitar por todos nosotros. Las
vías y formas para ello
quedan a su disposición,
usted elige que es mejor para
sus peces, pero tenga en cuenta
que también ellos merecen
una muerte serena, tranquila y
sin sufrimientos.
Los
métodos que les he expuesto
anteriormente no son obra de mi
imaginación, sino el resultado
de encontrar entre foros y amigos
personas que creen estar haciendo
lo correcto ,sin embargo ya ud
puede darse cuenta de lo ineficientes
que han sido algunos y de lo poco
considerados que han sido otros.
En lo particular creo que nunca
debemos de recurrir a la eutanasia
como método de resolver
los problemas en el acuario, sino
por el contrario evitar 100 %
su práctica, pero cuando
inevitablemente nos llegue el
turno, no cometamos los errores
que otros cometieron ya, ahora
podemos y sabemos elegir.
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