| Por
Alfonso Silva Lee
Texto © Editorial Gente
Nueva - Instituto Cubano del Libro
- Calle 2 Nº 58, Plaza de la
Revolución -Ciudad de La Habana
- Cuba
Muchos
animales son capaces de construir
artefactos para facilitarse la vida;
las aves hacen nidos, donde ponen
los huevos y crían a los pichones;
las
abejas elaboran panales del largo
y ancho de tu colchón, en los
que vive, se defiende y reproduce
la colmena, compuesta por docenas
de miles de individuos.
Los
castores, mamíferos propios
de las regiones frías, talan
árboles con los dientes, y
llevan los palos a los ríos,
donde construyen diques tan largos
como una guagua (ómnibus).
Por su interior hacen galerías,
terminadas en recintos en los que
descansan y crían a sus hijos,
protegidos de los lobos, del violento
frío y de las nevadas.
El
hombre es uno de los mayores constructores
de la naturaleza: hace casas y edificios,
hoteles, fábricas, puentes,
túneles y presas de grandes
dimensiones. Las mayores ciudades
como Tokio, Moscú y Nueva York
tienen diámetros de hasta 50
ó 60 kilómetros.
Pero
aún así el hombre no
es el mayor constructor del planeta.
El primer lugar, y la medalla de oro,
lo tienen los corales, ya que la mayor
edificación es la <Gran
Barrera de Coral, situada en la costa
oriental de Australia. Esta tiene
casi 2.000 kilómetros de longitud.
Cuba
tiene el privilegio de poseer arrecifes
coralinos de hasta 100 Km. de longitud.
Los más grandes están
en la costa norte de Pinar del Río,
al sur de la cadena de los cayos llamados
Los Canarreos, y alrededor de los
cayos llamados Jardines de la Reina
>
Pero
se puede decir, sin temor a exagerar,
que todo el archipiélago cubano
está rodeado de coral. Casi
dondequiera hay arrecifes más
o menos grandes formados por estos
diminutos animales; lo mismo frente
a la Ciudad de La Habana, que a las
costas de Cienfuegos, Holguín
o Santiago de Cuba.
Ahora
te propongo algo especial; te invito
a bucear conmigo aquí mismo,
dentro de esta página que estás
mirando. Tu y yo nos lanzaremos al
mar.
Espero
que aceptes pues la excursión
va a ser muy especial, y en ella descubrirás
cosas que ni siquiera has podido sospechar.
Prepara tu mente para emociones, pues
vamos a visitar un arrecife de coral,
y vamos a nadar y a nadar, y veremos
tantas cosas asombrosas y bonitas
que después tendremos deseos
de seguir nadando para siempre.
Si
ya estás decidido, no demores
la cuestión. Ponte una careta,
para poder verlo todo de lo mejor
y un esnorkel, para respirar cómodamente.
Aletas no necesitamos, pues vamos
a nadar despacio, que es como mejor
se disfrutan las cosas agradables. |