:: RIVULUS EN SANTA CLARA

Por Rafael Cardet Sánchez

Tras uno o dos años de búsqueda de Rivulus cylindraceus en la región central de la isla y cuando menos pensábamos localizarlo, fuimos agraciados con su encuentro sorpresivo. Un mediodía cerca de mi casa, en la zona donde nace uno de los arroyos que atraviesan la ciudad de Santa Clara, capturando Guajacones para alimentar a mis “Manjuarís” cayó en el jamo un pececito diferente a los que estaba acostumbrado ver. El pez en cuestión era un color mucho más oscuro que las Limias y Girardinos que allí abundan, quizás carmelita con un toque algo marrón, la piel aparentaba no tener escamas o las mismas podrían ser muy pequeñas. Los ojos eran diferentes, algo saltones, y en conjugación con la boca visto desde arriba, se descubría a un pez que nada tenía que ver con los poecilidos. Cual no fue mi sorpresa al descubrir un punto negro rodeado de la mancha blanca en la parte superior de la base de la aleta caudal. Esa era la carta de identificación que aseguraba que mis ojos no estaban errados. Presuroso continúe tirando el jamo para terminar con la captura de los peces para la dieta de mis “Manjuarís”. Antes de marcharme decidí tirar una última vez el jamo para ver si tenía la suerte de encontrar un ejemplar macho y de nuevo fui sorprendido regalándome la suerte de otro ejemplar, aunque también hembra.

Esto sucedía el día 8 de agosto de este año (2007) y sabiendo ya la presencia del Rivulus en dicho lugar, decidimos a los pocos días retornar en busca de más ejemplares. Presentándose en el sitio el día 18 del mismo mes Daniel, Alberto y Cardet, nos metimos en la zanja de apenas 15 cm de profundidad y empezamos a peinar el lugar. No estábamos teniendo suerte lo que podría ser indicador de que el nivel poblacional de los Rivulus fuera muy bajo y que por casualidad había encontrado ejemplares de una misma puesta. Entre Daniel y yo decidimos ir levantando las raíces de las plantas acuáticas e ir metiendo el jamo muy pegado al fondo hasta las mismas orillas, ya que ya conocíamos que nuestros peces tenían tendencia a esconderse al asustarse en el fondo. Al poco rato Daniel con grandes zancadas salió muy contento para poner su presa en la tanqueta. Habíamos tenido la dicha de capturar al único ejemplar macho y último que pudimos encontrar en dicho sitio.

Ya en mi casa pudimos contemplar nuestros tres ejemplares y decidimos que Daniel llevara una hembra y el macho. Yo me encargaría de darle tamaño a la otra hembra y Daniel con la pareja trataría de prepararlos y reproducirlos. Los Rivulus crecían vertiginosamente y ya a finales de septiembre o principios de octubre contábamos con cuatro alevines que enseguida separamos de los padres y comenzamos a dar tamaño. Ya en noviembre pudimos poner un macho (F1) de nuestra pareja (F0) con la 2ª hembra que habíamos encontrado para así lograr tener dos líneas lo menos consanguínea posible. Se había olvidado mencionar que los cuatro hijos logrados por la primera pareja había resultado machos.

Foto de la zanja donde se encontraron los Rivulus.
Los Rivulus capturados en la zanja.

Ejemplares de Rivulus de la Ciénaga de Zapata.

Como al finalizar agosto las lluvias se intensificaron enormemente en la región central y oriental del país las condiciones para seguir buscando más Rivulus ver a las adecuadas. La cañada donde habíamos encontrado nuestros países parecía ahora un río y aunque la fuimos chequeando frecuentemente decidimos esperar el comienzo de la seca para comenzar un trabajo de monitoreo a especie en cuestión en los alrededores e incluso en otros lugares.

Como al finalizar agosto las lluvias se intensificaron enormemente en la región central y oriental del país las condiciones para seguir buscando más Rivulus ver a las adecuadas. La cañada donde habíamos encontrado nuestros países parecía ahora un río y aunque la fuimos chequeando frecuentemente decidimos esperar el comienzo de la seca para comenzar un trabajo de monitoreo a especie en cuestión en los alrededores e incluso en otros lugares.

Se incluirán los afluentes del “Ochoita”, el nacimiento del río “Bélico” y arroyos de San Juan de los Yeras. Ya tenemos la experiencia personal de conocer el comportamiento y el cómo se veía nuestro pez en su medio natural.

En estos momentos logramos comunicar acerca de nuestro trabajo a nuestro amigo Miguel, también nos comunicamos con nuestro amigo Andrés en la Ciénaga de Zapata, e incluso con un amigo de España miembro del SEI el cual es coordinador del grupo de estudio del Rivulus. Nuestra idea es poder obtener gran número ejemplares reproducidos en nuestros estanques y posteriormente aumentar la población de éstos peces en sus lugares de origen evitando introducirlos en lugares donde no habitan o mezclar los con poblaciones diferentes. Esperamos con la misma aumentar la población a niveles parecidos a tiempos atrás. De niño recuerdo a verlos visto en arroyos de San Diego del Valle, y otros amigos nos comentaban de su abundancia en arroyos y pocetas de Santa Clara intentando así contrarrestar un poco los estragos de las especies invasoras como la Tilapia y la Claria.

En estos momentos contamos con varios ejemplares donados por Andrés que provienen de la Ciénaga de Zapata los cuales mantenemos siempre en una pecera aparte para evitar que se mezclen con ejemplares de la región central, los mismos en ningún momento formarán parte de proyecto de reintegración al medio natural de nuestros Rivulus locales.

 

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