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¿Qué es una
planta acuática?
Las plantas acuáticas no son otra cosa
que organismos vegetales que viven en un medio diferente a las
terrestres.
Son, como todas las demás plantas, seres vivos sensibles a los cambios
bruscos de temperatura o de condiciones del agua. Es más, siendo seres
inferiores en lo que hace a su biología, son más sensibles a dichos
cambios que los organismos más evolucionados como los peces.
Por lo tanto también padecen enfermedades y sufren deshidratación si
son mantenidas largo tiempo fuera del agua.
Producen oxígeno durante su proceso metabólico, son fuente de alimento
para algunos peces y otros seres de la escala zoológica y compiten con
las algas en la lucha por los nutrientes, limitando el crecimiento de éstas
últimas. Forman parte fundamental del equilibrio del ambiente y
deben ser respetadas como lo que son: seres vivos.
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Ceratophyllum
demersum ("pinito"). Planta que necesita abundante luz tamizada y
circulación de agua para desarrollarse bien.
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Por lo tanto las plantas deben ser
consideradas del mismo modo que los peces y, si las atendemos
debidamente, nos proporcionarán la misma alegría que los demás
habitantes del acuario.
Resulta incomprensible que muchos acuaristas, capaces de pasar la noche
en vela para vigilar la evolución de peces enfermos o un desove, traten
a las plantas con una desconsideración tan grande que termina ocasionándoles
la muerte.
Las plantas son seres sensibles,
responden favorablemente a la música y a las palabras suaves. Viven
felices acompañadas de sus congéneres y entristecen cuando viven
solitarias.
Su alimentación forma parte del
ciclo vital, ya que utilizan los desechos producidos por las bacterias y
por su sistema respiratorio producen oxígeno. Todo
el oxígeno del Planeta Tierra fue y es producido por algas y plantas
verdes. A las plantas debemos la vida en nuestro planeta y si
el hombre sigue destruyendo bosques, selvas y cursos de agua,
terminaremos viviendo en una escafandra en el fondo de algún río, junto a nuestros peces y
nuestras plantas acuáticas.
Ahora, cada vez
que mires tus plantitas de acuario, piensa que fueron sus antecesoras y
son sus congéneres en todo el planeta las que nos permiten vivir.
Entonces procura para ellas un ambiente feliz junto a tus peces,
permíteles vivir como se merecen: con buena luz, nutrientes, agua limpia y adecuada
a sus necesidades.
Ellas te responderán agradecidas y alegrarán tu vida cuando las veas
todos los días como un elemento útil y decorativo dentro de tu
acuario.
Introducción
a las plantas acuáticas
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Las plantas
hacen la diferencia entre un
acuario lleno de vida y un acuario
triste. |
Del
mismo modo que los peces, las plantas acuáticas pueden provenir de
diferentes tipos de aguas y climas.
En
relación a las plantas, se adiciona además del clima (temperatura, régimen
de lluvias, pH del agua) el sustrato y la iluminación (profundidad,
turbidez del agua, tipo de suelo, etc).
Todo ello (como ocurre siempre en la naturaleza) está en interrelación y
en equilibrio dinámico.
Por
lo tanto diremos que existen plantas de aguas con diferentes características.
Para tener éxito en el mantenimiento de plantas en el acuario, o para el
cultivo y reproducción de las mismas, debemos tener en cuenta, por lo
menos, dos puntos:
1. Requerimientos y necesidades de las plantas;
2. Compatibilidad con el ambiente que les proporcionamos.
Las
plantas no pueden migrar en busca de un lugar más adecuado a sus
requerimientos, de modo que si el lugar donde se encuentran no es
adecuado, mueren.
En
esta página hablaremos de esos dos puntos. Para quienes desean conocer más
el tema, en otra página analizamos
La
iluminación en el Acuario con Plantas.
En los ambientes naturales,
no se localizan plantas acuáticas de diferentes requerimientos en las
mismas zonas geográficas. Esto ocurre solamente en los acuarios, y la
mayoría de las veces se debe a que el aficionado no ha recibido la
adecuada información antes de adquirirla. El resultado de esto suele ser
que ciertas plantas no prosperan o mueren, mientras que otras crecen y se
reproducen.
En la naturaleza existen condiciones variables y condiciones invariables.
Entre las primeras encontramos las regulares, tales como
temperatura, profundidad, velocidad de circulación y transparencia del
agua entre las más importantes.
Las condiciones inmutables están determinadas por el sustrato o suelo
(tipo de nutrientes a distintas profundidades del suelo) y el tipo de agua
(sales disueltas, pH, etc)
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Aunque
parecen cosas diferentes todas ellas mantienen una interrelación: las
lluvias y los deshielos en las zonas de alta montaña, incorporan agua en
grandes cantidades y en determinadas épocas del año. Los deshielos
aportan aguas límpidas, cristalinas y frías que suelen cargarse
de las sales minerales presentes en su recorrido.
Las lluvias arrastran materia orgánica y/o sales minerales, lo que
produce, según las zonas, que al agua incorporada sea poco cristalina,
con materia en suspensión que se depositará en el lecho y sales
minerales orgánicas disueltas que enriquecerán el agua con nutrientes.
Como
primera conclusión sabemos que las plantas de zonas montañosas están en
un ambiente iluminado (aguas cristalinas), no siempre rica en nutrientes
(sales minerales disueltas) y con sustrato arenoso. El agua suele ser
ligeramente alcalina y de pH próximo a 7 o superior.
Por su parte, las plantas de zonas selváticas –muchas de las cuales
también reciben aguas de deshielos- se encuentran en aguas menos
cristalinas (materia orgánica en suspensión), con un lecho rico en humus
y materias orgánicas y su pH y dureza suelen ser bajos.
Entre éstas últimas se encuentran las plantas de zonas sombrías (que
crecen a la sombra de los grandes árboles), las de zonas pantanosas
(iluminación tamizada) y la de ríos y arroyos abiertos (que reciben luz
plena).
Un grupo muy pequeño de plantas, poco o nada aptas para acuarios, lo
componen las que viven en las proximidades de las desembocaduras de los ríos
en los mares. Allí el agua es extremadamente rica en sales minerales,
incluyendo sal (cloruro de sodio). Este tipo de aguas impiden el
desarrollo de plantas de hojas frágiles y tallos finos, por lo que allí
crecen rústicas plantas palustres o anfibias como los juncos, adaptadas a
ese medio.
Debe tenerse en cuenta que el tipo de agua y la profundidad, determinarán
el tipo de luz que reciban las plantas. En algunas zonas con aguas claras
y límpidas, la luz penetra por varios metros. En otros casos, con aguas
densas por la materia en suspensión, la luz apenas llegará a un metro de
profundidad. Siendo que la luz es imprescindible para la función clorofílica,
debemos suponer que difícilmente encontremos plantas acuáticas muy
sumergidas en aguas poco cristalinas.
Por otro lado la profundidad y la cantidad de luz van a determinar la
forma y el color de las plantas.
En aguas profundas pero claras, las plantas adquieren formas alargadas y
desarrollan raíces importantes para sujetarse y nutrir una estructura más
grande. Su coloración es verde.
En aguas poco iluminadas, las plantas se encuentran cerca o sobre la
superficie, con tallos, hojas y raíces pequeñas. En muchos casos son
anfibias o palustres. Su coloración suele ser rojiza.
A
lo largo de millones de años las plantas se han especializado para
adaptarse a las condiciones de su ambiente.
De hecho son capaces de adaptarse a condiciones desfavorables, siempre que
no sean extremas ni afecten sustancialmente las condiciones que en su
ambiente natural permanecen inmutables.
Una
planta asiática puede adaptarse a un acuario de peces amazónicos (cosa
que ningún acuarista debería hacer), pero siempre que las
condiciones del ambiente sean similares. Un ejemplo de ello sería plantar
Cryptocorynes en un acuario de tetra Cardinal. Ambos requieren
aguas ácidas y blandas, poca iluminación y
temperatura tropical (22 a 27ºC). Pero, en ese acuario no podrían
subsistir Vallisnerias, Elodeas y la mayoría de las espadas amazónicas.
Otro
requerimiento importante es la temperatura. Afortunadamente la mayoría de
las plantas tropicales requieren temperaturas próximas o similares a la
de los peces tropicales. También las plantas de agua templada (mal
llamada agua fría) requieren un rango de temperatura próximo al de los
peces.
El problema surge cuando el aficionado, por mala información o
desconocimiento, incluye plantas de un tipo en el acuario inadecuado. Afortunadamente muchas plantas subtropicales, y algunas
tropicales, soportan temperaturas bajas y se adaptan a los acuarios de
agua fría. Pero la excepción
no debe ser tomada como regla y la regla debe ser cada planta en su
ambiente.
Si tenemos la posibilidad de optar, debemos utilizar un calefactor
sumergible, colocado horizontalmente cerca del fondo o enterrado
ligeramente en el sustrato cerca de los picos de aireación. De este modo
el sustrato y el agua estarán a igual temperatura para beneficio por
igual de plantas y peces. Al mismo tiempo no se altera la decoración ya
que el calefactor queda disimulado. Los acuarios auto-calefaccionados del
tipo Aquamatic® son los ideales ya que proporcionan una calefacción
pareja en todo el fondo. En un sustrato más frío que el agua, las raíces
reducen sus actividades, creando una disfunción entre los requerimientos
de las hojas y los tallos y la cantidad de nutrientes que aportan las raíces.
Plantas como Cryptocoryne
son extremadamente sensibles a esta disfunción y usualmente mueren.
La
decoración de un acuario también tiene importancia en la vida de las
plantas (y los peces). No es recomendable utilizar rocas calcáreas,
caracoles, mármoles ni otro mineral que sea soluble. De ser así rápidamente
aumentarán las sales disueltas (en especial el calcio), proporcionando un
agua dura y alcalina que sólo puede beneficiar el crecimiento de algas.
Rocas de granito, pizarra y sílice son las adecuadas. La decoración con
troncos debe incluir solamente troncos envejecidos bajo el agua, raíces
de árboles que han permanecido mucho tiempo sumergidas y raíces de árboles
especialmente elaborados para uso en acuarios. En todos los casos se trata
de maderas duras y oscuras. Los troncos elaborados para acuarismo suelen
ser tratados con tanino
o ácido tánico, por lo que deben mantenerse en remojo varios días o
semanas (renovando el agua cada tanto) para evitar que pigmenten
fuertemente el agua. Esto no sería inconveniente para peces y plantas de
“aguas negras”, que son muchos menos de los que por lo general se
supone.
Tipos
de acuarios.
Como
regla general recomendamos al aficionado montar un “acuario geográfico”
(o acuario biótico). Esto significa que los peces, las plantas y la
decoración pertenecen a una zona geográfica o biotopo determinado. Desde
el punto de vista del mantenimiento será más sencillo y estéticamente
representará una geografía determinada.
Sin embargo la mayoría de los acuarios son comunitarios, es decir
conviven especies de peces y plantas que no se corresponden con sus
geografías o biotopos. En muchos casos se suelen incluir especies con
requerimientos opuestos (como por ejemplo Discus con espadas o Mollys). En
estos casos también las plantas suelen ser de diferentes orígenes. Si
las condiciones del acuario (temperatura, características del agua, etc)
se adaptan para algunos de sus habitantes, los otros sufrirán las
consecuencias.
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Te recomendamos ampliar
esta foto para observar las diferentes especies de plantas
compatibles.
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Cuando
se monta un acuario comunitario deberá tenerse presente que los peces y
las plantas, aunque de diferentes geografías, tengan aproximadamente los
mismos requerimientos (pH, dureza, temperatura, luminosidad, etc)
El acuario específico es aquel que, por ejemplo, aloja peces de una misma
especie o, al menos, de un mismo género o familia. Exige una planificación
más específica y adaptada a las condiciones del grupo que lo habita.
Digamos que el acuario específico es un acuario geográfico con mayores
precisiones. Si se deben alojar cíclidos, muy proclives a mover plantas y
piedras chicas, deben plantarse especies robustas, de buen desarrollo y
proteger sus raíces con rocas que no puedan mover los peces (ver
Introducción
a los Cíclidos). Por otra parte, algunos ovovivíparos como Espadas y Platys, suelen mordisquear las plantas tiernas y otros como
Lebistes y Mollys más bien ingieren las algas que se forman sobre las
hojas, troncos y rocas. La
mayoría de los killies requieren de poca iluminación, por lo que ciertos
musgos y helechos (como Mycrosorium pteropus –“helecho
de Java” o Vesicularia dubyana –“musgo de Java”-)
serán los indicados para sus acuarios (Ver
Introducción
a los Killies).
Existen
acuarios mantenidos por quienes se especializan en decoración vegetal. Es
lo que se suele denominar como "Acuario Holandés". En estos
casos se encuentran plantas diversas pero de requerimientos próximos o
similares. Una vez estabilizado el acuario exige un mínimo mantenimiento.
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