Si
bien existen centenares de especies de (y
permanentemente se descubren nuevas) en esta nota vamos a tomar como
referente a
Aphyosemion australe. Si optamos por éste y no otro es porque se trata de una especie
que tiene (al menos en nuestro país) una mayor difusión que otras especies. Por
otro lado, excepto el comportamiento durante el desove, al que nos
referimos más adelante, todo lo demás que se menciona en esta nota es
aplicable a casi todas las especies. Puede haber una variación en las
características del agua entre una especie y otra, datos que por lo
general se obtienen fácilmente en la bibliografía especializada o de
quien provea los peces.
A.
australe
(foto debajo del título) es
conocido también como “Cabo López”, por su lugar de origen ubicado
en el Golfo de Guinea. Su hábitat lo constituyen pequeñas lagunas,
charlos y zanjones próximos al litoral marítimo. En ellos existe una
abundante vegetación flotante y restos vegetales que al disolverse en
el agua aportan al agua ácidos orgánicos.
Esta
combinación produce un tipo de agua poco común en acuarismo:
ligeramente ácida, bastante blanda y con un buen porcentaje de sal.
Esta
sal es provista por la bruma y los vientos provenientes del mar próximo,
los que aportan la salinidad en forma constante. Al evaporarse los
charcos por acción del elevado
calor reinante, la salinidad aumenta puesto que las sales no se
evaporan.
Otras
especies de
Aphyosemion
se han diseminado hacia el
interior del territorio, por cuya razón el agua ya no contiene sal o la
posee en pequeñas cantidades. Algunos viven en las orillas de los ríos
menos caudalosos. En estos casos modifican su comportamiento a la hora
del desove, ya que lo hacen en sustratos a media agua, mientras que los
que habitan en charcos que se evaporan lo hacen cerca del fondo, donde
los huevos se mantienen húmedos por el fango. Otra variante del
comportamiento reproductivo es que mientras los habitante de aguas
estancadas desovan casi todos los huevos en un solo acto, los que
habitan en aguas que circulan depositan los huevos en pequeñas tandas
separadas una de otra entre 24 y 48 hs. Esto es así porque en el primer
caso el desove está estimulado por el aumento de la evaporación y
existe urgencia para asegurar los huevos ante la proximidad de la sequía.
En cambio en el caso de que el agua circule, puede arrastrar el sustrato
de puesta y perderse. Colocando los huevos en pequeñas tandas (y
eventualmente en diferentes sustratos), aumenta la posibilidad de que si
algunos son arrastrados por la corriente, otros queden para asegurar la
subsistencia de la especie.
Sin
embargo no es tan sencillo. Esta actitud reproductiva puede modificarse
y no siempre es tan fácil saber en qué lugar depositarán los huevos.
Lo mejor será colocar un “mop” flotante y uno sumergido (Ver más
adelante) y cuando se produzca el desove retirar el “mop” que no ha
sido elegido por los peces.
La
forma de la boca de todos los miembros del Género, ubicada hacia
arriba, nos indica que se trata de un pez que come en la superficie y
por lo tanto debemos sacar como conclusión que se alimentan a base de
insectos que pululan en la superficie, tales como los mosquitos. Siendo
que la casi totalidad de los mosquitos desovan en aguas sombreadas, no
nos caben dudas que
Aphyosemion
está siempre bien
alimentado.
Y así debe ser, ya que su corto ciclo de vida no es de un año sino de
unos pocos meses y en ese lapso deberá crecer, reproducirse y morir.
Esta necesidad de nutrición hace que para alimentarse deban ser buenos
saltarines a fin de capturar los mosquitos que vuelan en los alrededores
de las aguas del charco.
La
mayoría de los huevos de peces tropicales maduran más rápido si se
aumenta la temperatura. En el caso de
Aphyosemion
es a la
inversa. Lejos de ser un contrasentido, es la temporada de lluvias la
que garantiza que los charcos y arroyos elevarán su caudal asegurando
un medio apto para la vida. Al caer las lluvias otoñales la poco agua
del charco se enfriará y se oxigenará, produciendo una diferencia de
presión osmótica que activa los mecanismos biológicos del huevo y
completan la maduración del embrión.
Algunas
semanas después de haber sido depositados los huevos, los embriones se
encuentran desarrollados y hasta es posible ver los ojos formados en el
interior. Sin embargo pueden esperar en ese estado durante semanas y
hasta meses a la espera del agua nueva y el tiempo fresco. (Los huevos
de los peces que los entierran en el suelo pueden resistir un año o tal
vez más y recién nacerán al producirse las lluvias).
Muchos
huevos permanecen con el embrión formado y sin nacer, aún después de
las primeras lluvias. Es un reaseguro ante lluvias pasajeras que inundarían
el charco por pocos días para luego volver a disecarse provocando la
extinción de la especie si todos nacieran a la vez. Siempre quedan
huevos para una segunda lluvia. Y también para una tercera, y
eventualmente para una cuarta.
Estos
huevos tienen una cobertura bastante dura. Mucho más dura que los
huevos de los que desovan en el fondo. Si al tomarlo con los dedos
alguno se rompiera es porque se trata de huevos infértiles
Dimorfismo
sexual.
Es bastante fácil
determinar el sexo de Aphyosemion. Los machos presentan
una coloración muy subida, aletas más largas que, en muchas especies,
suelen terminar en puntas agudas, algunos en forma de lira. Las hembras
por su parte parecen de otra especie: color muy apagado, aletas más
cortas y redondeadas y menor tamaño.
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