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elacuarista®>secciones>enfermedades de los peces: Aeromonas y Pseudomonas
 

Enfermedades de los Peces (2)

Por Roberto Petracini
(©Agosto de 2001)

Podredumbre bacterial de las aletas

Para entender los problemas que generan las enfermedades de los peces, se deben manejar dos elementos: comprender el medio ambiente acuático y la experiencia. Entendemos como experiencia la suma de los conocimientos teóricos elementales y la capacidad de establecer un diagnóstico correcto.

Vamos a dar por cierto que el acuarista comprende el medio ambiente acuático y que efectúa controles regulares sobre la calidad del agua (medición de amoníaco, nitritos, pH, etc.). Partimos de la base de que el ambiente en que viven sus peces es aparentemente correcto y que realiza cambios de agua con regularidad. También debemos dar por cierto que no se han introducido nuevos peces sin ser sometidos a cuarentena.

Si todas estas medidas destinadas a prevenir no fueron suficientes y uno o varios de los peces se han enfermado, debemos pasar al siguiente paso, o sea a diagnosticar la enfermedad. Para que eso sea posible trataremos de explicar los síntomas y patología de las enfermedades bacterianas más comunes.

Podredumbre bacterial de las aletas.
Hace apenas 50 años que Schäperclaus señaló por primera vez esta enfermedad, conocida en los países de habla inglesa como Tail Rot o Fin Rot.
 A partir de ese momento se han realizado estudios e investigaciones, fundamentalmente sobre su etiología, y no siempre se ha llegado a opiniones coincidentes.
Esto es así porque en la etiología de la podredumbre bacterial de aletas confluyen una serie de factores ambientales y una importante cantidad de agentes microbianos

Normalmente deben darse estas dos condiciones para que se desencadene la enfermedad, la cual puede atacar a un individuo o convertirse en epizootia. 
El Dr. Daniel Carnevia (obra citada al pie), menciona la epizootia de Texas que produjo 750.000 muertes en la estación de piscicultura comercial, a lo largo de toda la cadena de estanques (Toole & Tiller, 1864).

Es difícil diagnosticar la bacteriosis de aletas en los inicios de la enfermedad. Esto es así porque apenas existen síntomas visibles, como no sea un ligero enturbiamiento del borde de una o más aletas. Por lo general esta enfermedad comienza en la aleta caudal.
Este enturbiamiento parece tener dos etapas diferentes: 
1º una ligera opacidad poco perceptible, que por lo general se manifiesta  en un pequeño sector del borde de la aleta afectada.
2º un enturbiamiento, ligeramente blanquecino, que abarca un sector más grande o todo el borde de la aleta atacada.
En el primer caso se debería al inicio de la colonización del organismo por parte de las bacterias; en el segundo se trataría de una defensa del organismo ante el ataque.
Sea como fuere, este es el momento en que más fácilmente se puede remitir la enfermedad ya que los tejidos aún no han sido deteriorados en profundidad y una simple desinfección de la zona afectada suele ser suficiente. Ver Tratamiento, más abajo.

En poco tiempo el enturbiamiento se va convirtiendo en una línea bien marcada, definidamente blanquecina, que abarca el tejido blando del borde de la aleta. Esta línea no es otra cosa que la desintegración del tejido atacado a lo que se suma un aumento de secreción epitelial y conjuntivo que produce el propio organismo.

A partir de esta etapa la enfermedad puede tomar dos cursos paralelos: 
>El proceso de colonización comienza a progresar destruyendo no sólo los tejidos blandos, sino los radios cartilaginosos de la aleta, de modo que la aleta se va disolviendo poco a poco hasta quedar resumida a un muñón;


Riñón con Mycobacterium sp.

> A la colonización original, generalmente producida por Pseudomonas fluorescens y Aeromonas liquefasciens, se le suman Mycobacterium sp. y Myxobacterias del género Cytophaga columnaris y otras. Por otra parte, los tejidos necrotizados servirán de hospedaje para hongos de los géneros Saprolegnia Achyla. 
Las Myxobacterias que son colonizadores secundarios, con el transcurso del tiempo pasan a ocupar un lugar preponderante dado su poder de destrucción de proteínas. Mycobacterias son las responsables de enfermedades tales como tuberculosis (ver fotos izquierda y más abajo).
Una vez que la colonización destruyó la aleta y se localiza en el pedúnculo caudal, la enfermedad se torna muy difícil de remitir ya que para ese entonces estará colonizado el torrente sanguíneo dando lugar a una septicemia. 
Estudios realizados durante los últimos 30 años han demostrado que la enfermedad se propaga por el agua y por el contacto entre el tejido infectado y uno sano. 

Si bien hemos mencionado algunos aspectos de la etiología de la enfermedad, hay un aspecto que dejamos para tratar ahora. Según todas las experiencias e investigaciones, para que se desencadene una podredumbre bacterial de las aletas es necesario que se quiebre el equilibrio entre las defensas del organismo y la población omnipresente de bacterias, hongos y otros organismos. Es decir que se tienen que crear condiciones favorables para que las bacterias facultativas se conviertan rápidamente en patógenas.
Se ha comprobado que la mayoría de los peces dejan de producir o disminuyen sensiblemente su producción de anticuerpos con la disminución de la temperatura. Aún los peces tradicionalmente de aguas frías como Carassius auratus, disminuyen notoriamente o dejan de producir anticuerpos IgM por debajo de los 12º C, casi la misma temperatura que las carpas. En los peces tropicales, pese a que hay muy poca información al respecto, se produce esa disminución con variantes térmicas según las especies. Las experiencias realizadas con Pterophyllum scalare marcan un límite de 19º C y en Mollys negros (Poecilia latipinna) en 16º C. Por otra parte, el Dr. Carnevia  expone que en el P. scalare las bajas temperaturas inhiben la secreción mucosa por un lado y la inmunidad celular superficial por el otro.

Por lo tanto si un pez se encuentra en un ambiente con temperatura por debajo de sus requerimientos, deja de producir anticuerpos, reduce sus defensas epiteliales y -por lo menos en el caso del P. scalare- pierde la inmunidad celular superficial. De ahí a un ataque bacteriano (o de cualquier otro organismo) hay muy poco espacio.

Otros factores para que se produzca una enfermedad bacterial pueden ser:
> pH excesivamente bajo o excesivamente alcalino.
> Heridas no desinfectadas generalmente producidas por roces contra superficies duras, riñas entre peces, maniobras al manipularlos con la red, etc.
> El Dr. Amlacher por un lado y Reichenbach-Klinke por otro, mencionan que la falta o escasez de ácido fólico (antianémico) favorece la baja resistencia a las bacterias.
> La superpoblación de bacterias dentro del acuario (exceso de materia orgánica en descomposición) y el contagio por introducción de peces infectados, son tal vez las causas más comunes.


Quiste de Tuberculosis 
en riñón.

Tratamiento
Aunque Schäperclaus no recomienda la pincelación sobre las zonas afectadas porque las tinturas suelen dañar los tejidos del pez, el autor de ésta nota ha obtenido resultados satisfactorios en el tratamiento de casos individuales (en particular peces de porte medio a grande) mediante la utilización de iodo orgánico (Povidona-iodo, solución con la marca Pervinox o similares) diluido en partes iguales en agua destilada y en varios casos utilizándolo puro (sin diluir). Los peces así tratados (en las primeras etapas de la enfermedad) se colocaron en acuarios de cuarentena a temperatura máxima según la especie que se tratara y con agua perfectamente limpia.
> Cuando la enfermedad se comenzaba a tratar en una etapa un poco más avanzada, se obtuvieron resultados favorables mayores al 50% con oxitetraciclina (Terramicina) disuelta previamente en agua tibia y colocada directamente en el acuario contaminado a razón de 500 mg. cada 50 litros de agua, renovándose 1/3 del agua cada 24 hs y repitiendo la medicación durante cinco días.
> En casos más severos, cuando el deshilachamiento de las aletas se encontraba aún más avanzado, se utilizó con éxito el agregado de cloramfenicol (Chloromicetyn de Parke Davies o similares) en la comida a razón de 1 mg. por gramo de alimento (o sea 250 mg. en 250 gramos de pasta). Debemos reconocer que, en nuestro caso, muchas veces hemos suministrado sobredosis sin que se hayan notado alguno de los problemas que se suelen señalar en la literatura. Sin embargo teóricamente sería lógico suponer que, en particular en pecílidos, la sobredosis de cloranfenicol debería producir por lo menos una esterilidad temporal. Este tipo de alimentación debe suministrarse durante tres días consecutivos.


Colonia de Aeromonas sp.
vistas al microscopio.

Los tratamientos actualizados
>La Enrofloxaxina (Producto de venta exclusivamente en veterinarias) a razón de 1 ml de solución inyectable cada 100 litros de agua, diluidos directamente en el acuario es la medicación que recomendamos. En nuestro caso utilizamos Enrofloxacina de diversas marcas comerciales con excelentes resultados en casos bastante avanzados (incluyendo los ataques de Aeromonas  en Symphysodon sp. y Myxobacterias). La dosis se repite a las 48 horas. La Enrofloxacina se extrae mediante una jeringa provista de aguja (desinfectando la tapa y la aguja con alcohol puro), y se puede agregar directamente en el acuario o diluirlo previamente en un recipiente adecuado para luego distribuirlo en el acuario. El Dr. Carlos Moreno (Salta) recomienda la utilización simultánea de Tripaflavina al 1% (1 gramo cada 100 litros) como antiinflamatorio. El autor de esta nota ha observado que la Tripaflavina produce efectos fotofóbicos en los peces, por lo que deberá mantenerse el acuario con muy poca luz mientras dure el tratamiento. Ver nuestra nota El ojo de los peces que será de mucha utilidad al acuarista. Por otro lado, toda manipulación de tripaflavina debe realizarse con cuidado puesto que al menos uno de sus componentes es altamente cancerígeno.

Durante los tratamientos debería desconectarse todo tipo de filtros reemplazándolos por difusores de aire. Finalizado el tratamiento se reemplazará diariamente 1/3 del agua del acuario durante los siguientes cinco o seis días, incorporando a partir del tercer día un filtro con carbón activado hasta que desaparezca por completo cualquier residuo de los medicamentos empleados. Durante el reemplazo del agua se debe producir un sifoneo profundo, extrayendo el agua desde abajo de las placas succionando por los tubos (o picos) extractores. Debajo de las placas se habrá depositado una importante cantidad de biomasa que de no extraerse será caldo de cultivo para bacterias anaeróbicas.

Existen otros medicamentos posibles de ser utilizados, los cuales se exponen en otra página de este Web (ver Enfermedades2>Tablas). Sin embargo, hasta el  momento la Enrofloxacina no ha generado resistencias, lo cual lo convierte en el producto más recomendable.

El mejor tratamiento es siempre la prevención: alimentación buena y variada, higiene y control de la calidad de agua, son los puntos a tener en cuenta por el aficionado. En este caso serán excepcionales los casos de enfermedades. La cuarentena de los peces nuevos es también fundamental para evitar contagios.
©Roberto Petracini - www.elacuarista.com

BIBLIOGRAFÍA:
Amlacher, Erwin. Manual de Enfermedades de los Peces. Edit. Acribia, España, 1964
Carnevia, Daniel. Podredumbre Bacteriana de las Aletas. Enciclopedia Técnica A.U.D.A., Montevideo, Uruguay (s/f)
Conroy, David A. Las Enfermedades de los Peces y su Curación. Edit. Vida Acuática, Barcelona, España, 1974
Huet, M. Tratado de Piscicultura; Mundiprensa, Madrid, España, 1978 
Petracini, Roberto A
. Enfermedades Bacterianas en Peces Ornamentales; Ediciones El Acuarista, Bs. As., Argentina, 1979
Reichembach-Klinke, H. - H.
Claves para el Diagnóstico de las Enfermedades de los Peces; Adit. Acribia, Zaragoza, España, 1976
Sarig, S. Diseases of Fishes; Ed. T.F.H., Neptune City, N.J., U.S.A., 1972
Sorín, Saúl  (S. S. Aries) Acuarama Nº 9-Enfermedades; Ediciones Littec, Buenos Aires, Argentina, 1972

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Diagnóstico
Tabla B
Agente causal
Tabla C
Tratamiento

De nuestra Base de datos: Links sobre enfermedades (hay muchos links sobre el tema)

Más sobre enfermedades

 

Pueden verse las ilustraciones ampliadas haciendo clic sobre ellas.

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