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El Acuarista®>Secciones>enfermedades de los peces: Tuberculosis y Ascitis infecciosa


Trichogaster con tuberculosis

Enfermedades de los Peces
©
Roberto Petracini

 

enfermedades bacterianas (2)
a. Tuberculosis
b. Ascitis infecciosa
 

[Introducción | Tuberculosis | Ascitis infecciosa o Septicemia (SHB)  

Otras enfermedades bacterinas: Exoftalmia y “Hongos” de boca

Introducción.

Si bien las enfermedades bacterianas atacan por igual a peces para consumo o peces ornamentales, los tratamientos y la medicación pueden resultar diferentes. En esta página nos referimos a los tratamientos para peces ornamentales, dejando la opción de responder consultas referidas a peces para consumo por medio de nuestro correo. Por lo tanto nos referiremos a las enfermedades bacterianas más comunes en acuarios, exceptuada la bacteriosis de aletas que se trata en otra página.

En relación al diagnóstico y tratamiento de enfermedades de los peces en general y las bacteriosis en particular, debemos mencionar que basamos nuestros conocimientos teóricos en los extraordinarios trabajos de Schaperclaus (director en aquel momento del Departamento de Ictiopatología y Acuicultura del Instituto Pesquero de la Academia de Ciencias Agronómicas de Berlín)  y los aportes de otros ictiopatólogos como Reichenbach-Klinke y Amlacher que han realizado estudios muy completos. 
Sobre las terapéuticas, sin rechazar los aportes de estos grandes investigadores, nos basamos por un lado en la bibliografía más contemporánea y por otro en nuestra propia experiencia y la de muchos amigos (aficionados y profesionales) que han debido lidiar en factorías, criaderos y depósitos mayoristas con las más diversas enfermedades.

Dada la escasez de recursos para investigación que desde afectó durante muchos años a la Argentina, no podemos menos que admirar a muchos anónimos y, por lo general,  autodidactas “ictiopatólogos” argentinos. En general todos estos investigadores más o menos espontáneos, provienen de otras disciplinas. Algunos de la rama veterinaria, otros de la biología marina  o de la medicina y, finalmente, la mayoría, simplemente acuaristas aficionados o criadores profesionales.

Phyllum Schizofita (Bacterias).
Si bien las bacterias son seres unicelulares sencillos, son capaces de producir grandes daños en el organismo. Su tamaño puede variar de 0,1 micra (µ) a un máximo excepcional de 0,5 a 0,10 micras. Carecen de núcleo pero poseen ácidos nucleicos difundidos por el citoplasma o, en algunos casos, unidos a nucleoides (pequeños nodulitos). Usualmente son clasificadas en el Reino Vegetal por sus paredes celulares rígidas y bien definidas (sobre la actual ubicación de bacterias en la escala zoológica ver nuestra página de Biología 1: La célula). Esas paredes celulares, en algunas especies, contienen celulosa. De acuerdo a su forma se las clasifica en tres grupos fundamentales:
bacilos (en forma de bastón)
cocos (en forma esférica)
espirilas (en forma helicoide)
Se pueden presentar aisladas, en grupos de dos o formando largas cadenas, aunque también forman racimos (esto depende de la especie y de las condiciones del medio ambiente)
Excepto las bacterias fotosintéticas, que no son materia de esta nota, carecen de clorofila y por ese motivo se las considera relacionadas con los hongos, más aún porque en algunas formas pueden encontrarse caracteres transicionales entre las bacterias y los hongos.
La mayoría de las bacterias son heterótrofas con excepción (destacable por cierto) de las formas fotosintéticas y quimioautotróficas. Estos temas se analizan en nuestra serie Biología, capítulo Nutrición.

Como cualquier otra célula puede o no tener flagelos para movilizarse. Pueden poseer un solo flagelo (en cuyo caso se denomina monotroica, como en el caso de la bacteria del cólera), puede contar con un penacho de dos o más flagelos (en este caso se denominan lofotrica) o tener la superficie totalmente cubierta (como en el bacilo de la tifoidea, en cuyo caso se las denomina peritrica). Cuando los flagelos o los penachos se ubican en un polo, se denomina flagelos polares. Si se encuentran en ambos polos, serán flagelos bipolares.
La forma más habitual de reproducirse en asexual, por simple división. Algunas pocas especies se reproducen sexualmente. La formación de esporas en las bacterias no se considera en la mayoría de los casos como un modo de reproducción, sino como una adaptación protectora contra las condiciones desfavorables del medio, tales como la luz ultravioleta, temperaturas elevadas, sustancias químicas perjudiciales, etc.
Entre las bacterias estrictamente aeróbicas (que requieren oxígeno molecular para sus funciones vitales) y las bacterias anaeróbicas (pueden crecer en ausencia completa o casi completa de oxígeno molecular), existen un amplio número de especies con los más diversos requerimientos de oxígeno.
Para finalizar, y pese a que una cantidad de bacterias parásitas son capaces de perjudicar a otros seres vivos, es innegable la función vital que cumplen en la naturaleza. Una de esas funciones es la degradación de la materia orgánica muerta. Así participan como un eslabón fundamental en el uso cíclico de los diferentes elementos en los sistemas biológicos, tales como el ciclo del nitrógeno, del carbono y otros. Dentro del ciclo del nitrógeno las bacterias fijan este elemento transformando este gas a nivel de amoníaco o nitrógeno amino, lo que hace aprovechable un elemento (que de otro modo sería tóxico) para todas las formas de vida.

Bacterias parásitas.
Ciertas bacterias son causantes de enfermedades en el hombre, plantas y animales diversos. La tuberculosis, meningitis, tifus, etc. son producidas por bacterias específicas. En muchos casos la enfermedad es producto de las toxinas invasoras que producen envenenamiento. Si bien todos los seres vivos evolucionados producen anticuerpos contra los ataques bacterianos, existen casos en los cuales esa producción se debilita, es insuficiente o inadecuada. Por lo general la producción de anticuerpos forma parte de la información genética, del mismo modo que existen bacterias que atacan organismos determinados. Cuando la información genética no incorpora la producción de un determinado anticuerpo y el organismo es atacado, se produce un desequilibrio entre el comienzo de la producción del anticuerpo necesario y el avance de la enfermedad. En estos casos las enfermedades bacterianas suelen ser muy dañinas.
De todos modos siempre que se produce una ruptura del equilibrio y se produce una enfermedad bacteriana, debieron existir causas externas que lo hayan favorecido.
Las causas más frecuentes en acuarios son:
1. Condiciones inadecuadas para los peces (medio ambiente)
2. Lesiones en alguna parte del cuerpo que permitan la iniciación del proceso
3. Contagio de ejemplares enfermos (por lo general de peces introducidos sin cuarentena previa).

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Quiste tuberculoso
en riñón.

Tuberculosis
La tuberculosis pisciaria es una de las enfermedades más temibles en acuarios y, en particular, en criaderos y factorías. Los síntomas externos son similares a la ictiofoniasis (producida por el hongo interno Ichthyosporidium hoferi, que reconoce también la denominación de Ichthyophonus hoferi). Por ese motivo es fácil equivocar el diagnóstico. La confirmación deberá realizarse mediante frotis.
Lo síntomas visibles son:
-adelgazamiento interno (los peces parecen tener el vientre hueco)
-el dorso del pez adquiere una “forma de cuchillo”, el vientre adquiere forma de quilla.
-inapetencia, decoloración.
-deformidades en la columna vertebral y las mandíbulas.

Para  la investigación deberá recurrirse a peces vivos, tomando muestras de los diversos órganos internos: bazo, riñón, hígado, corazón, cámara ocular. La vejiga natatoria cuando está afectada adquiere un color blanco. La observación se realizará a 80-600 aumentos. Si aparece una necrosis amarillo-castaño, deberán obtenerse frotis de los órganos necrotizados y observarlos a 1300 x, previo fijarlos en cuatro partes de agua y una parte de formalina.
El agente causal de la tuberculosis en los peces es Mycobacterium spp.(piscium), un bacilo gram-positivo ácido resistente cuyo tamaño puede variar entre 2 y 12 µ. La identificación positiva puede realizarse confirmando con el “Manual de Bergey”, en el cual se ha incorporado y borrado un par de veces la especie piscium de Mycobacterium. De todos modos, a los efectos prácticos, existen diferencias notables entre ictiofoniasis y tuberculosis, ya que la primera es una enfermedad producida por hongos y en la segunda son fácilmente reconocibles los bastoncitos (bacilos largos).
La enfermedad se contagia de un pez a otro. Los enfermos suelen mostrar apatía antes de que se evidencia alguna modificación localizada o síntomas externos. Suelen agruparse en los rincones del acuario.
En los peces de acuario la enfermedad puede aparecer lentamente y manifestarse de diversas maneras, tales como:
1. En los Poecílidos, en particular en Poecilia reticulata (Lebistes) se manifiesta como una forma de tisis o raquitismo. Suele atacar con preferencia a las hembras después de varios partos y por lo general en forma aislada.
2. Formación de nódulos en los Carassius y otros ciprínidos.
3. Formaciones tuberculosas en los anabántidos, en particular Macropodus y Trichogaster (foto del título).
4. Ascitis en Betta sp.
5. Formaciones tuberculosas en cíclidos
6. Exoftalmia en los Danios.
Besse (citado por Amlacher), expone que ciertas familias de peces de acuario tienen mayor sensibilidad a la tuberculosis que otras. Así, en orden decreciente, los más sensibles serían:
Anabántidos, Caracínidos (en particular Hyphessobrycon flammeus y Pristella riddlei), Aterínidos (Melanotaenia sp), Ciprinodóntidos, Ciprínidos, Poecílidos, Cíclidos y Centrárquidos.
Si bien no existe una terapéutica eficiente y mucho menos satisfactoria, las experiencias realizadas con Kanamicina parecen ser las más efectivas en el tratamiento de la tuberculosis. Los mejores resultados, aunque no muy alentadores, se obtuvieron agregada al alimento a razón de 3 mg. por gramo de peso del pez, durante catorce días. Agregado a eso, baños de un día (día por medio) en 20 mg. de Kanamicina cada litro de agua.
La Aureomicina en baños renovados cada 48 hs también tuvo resultados positivos de entre un 30 y un 50% utilizada a razón de 26-30 mg. por litro de agua. Una combinación de Kanamicina en el alimento y Aureomicina en los baños, puede ser adecuada para peces de gran porte, tales como cíclidos.

En todos los casos deben aislarse de inmediato los peces enfermos trasladándolos a un acuario de enfermería.
Aún si no se tratara de tuberculosis es aislamiento impedirá, en gran medida, la propagación de cualquier enfermedad contagiosa.

Tanto en los peces como en cualquier otro animal, la tuberculosis es una enfermedad que sobreviene por contagio o por condiciones ambientales deficientes (en particular falta de higiene o hacinamiento). 

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Ascitis infecciosa (Síndrome septicémico)

Las manifestaciones ascíticas son sólo una de las formas que reconoce esta enfermedad y que prácticamente ataca a los ciprínidos, en particular del género Carassius y anabántidos del género Trichogaster. En realidad la aparición del síndrome septicémico en peces tropicales suele devenir a otras enfermedades bacterianas, tales como la podredumbre de aletas (ver) o la tuberculosis (ver más arriba).
Según Amlacher se reconocen tres formas básicas en las que se presenta la Ascitis infecciosa (a la que también podemos identificar como Septicemia hemorrágica o “peste roja”:
1. Forma ulcerosa crónica.
2. Forma ascítica aguda
3. Forma latente.

  1. La forma ulcerosa crónica se manifiesta por la formación de úlceras en la piel y los músculos. El color de esas úlceras es, de afuera hacia adentro: negro, blanco, rojo. A veces se acompañan de escamas levantadas, deshilachamiento y desgarro de aletas. Cuando se manifiesta de esta forma, por lo general los órganos internos se encuentran intactos y no se encuentra líquido en la cavidad visceral.
    A partir de esta forma puede pasar a subaguda y aguda.

  2. La forma ascítica aguda es definida por Amlacher de la siguiente manera:
    ”Exoftalmia (o por el contrario, ojos hundidos). Ano inflamado y prolapsado. Líquido maloliente, amarillento o acuoso sanguinolento, en la cavidad abdominal; o gelatina formada por coagulación del líquido ascítico. En otros casos, líquido acuoso, claro, inodoro. El intestino puede estar inflamado (hiperémico) y fino como papel. Hígado amarillo, amarillo-parduzco, amarillo-gris, gris-verdoso o de color verde espinaca; algunas veces con manchas amarillas o blancas; otras con hiperemias puntiformes. El riñón, a menudo, de consistencia pastosa; el bazo, hinchado, a veces. A estos síntomas pueden agregarse, inicialmente, los descritos para la forma ulcerosa crónica, Glicoceno hepático, negativo; glucemia, unos 30 mg %, pero con frecuencia baja hasta reducirse a vestigios (14 mg %)...”

  3. Referente a la forma latente, diremos que no es fácil diagnosticarla con seguridad, ya que exteriormente no presenta síntomas visibles. Tomando las citas del mismo autor, menciona que:
    ”Según la experiencia que tenemos hasta ahora, podemos subdividirla así:
    a) Forma subaguda. Exteriormente no presenta ningún síntoma; si lo hay, existe una pequeña cantidad de líquido en la cavidad visceral. Hígado verde espinaca, amarillo o la coloración normal. Escaso olor ascítico. Glicoceno hepático, positivo, débilmente positivo o negativo. Glucemia, normal o por debajo de lo normal (valor medio 60 mg por 100). Banda de Weltmann, alargada.
    b) Forma seca. Sin síntomas externos. Nunca hay líquido en la cavidad visceral. Fuerte olor ascítico, claramente perceptible. Hígado, la mayoría de las veces, de aspecto normal, pero casi siempre con adherencias a la cavidad visceral. Glicoceno hepático, débilmente positivo o negativo. Nivel glucémico desconocido”.

 
 Diversas formas en que se manifiesta la Ascitis infecciosa . Fotos© Dr.Enrique Zarzuelo

Para quienes no tienen la oportunidad de establecer diagnósticos por microscopio, resulta muy difícil detectar la forma latente, pero si tenemos en cuenta que el comportamiento suele ser similar al de un pez afectado, debemos tener presente cualquier modificación en el comportamiento, en particular una natación apática y débil y una permanencia inactiva en un rincón del acuario.
20).

 

Schaperclaus definió el agente causal como Pseudomonas punctata typus ascitae. Por otra parte, además de ésta, es posible que se produzca una forma de septicemia hemorrágica viral producida por el virus SHV , la cual es poco o nada frecuente en acuarios. En acuarios tropicales no se han reportado casos, seguramente porque se trata de virus cuya temperatura óptima de desarrollo está por debajo de los 20º C. Otro virus identificado como VPC (o SVS) sería el responsable de la viremia primaveral de las carpas y su temperatura óptima de desarrollo es 8º C..
Junto a Pseudomonas punctata typus ascitae, pueden encontrarse otras formas o tipos de Pseudomonas que son mucho menos patógenas.
Reichenbach-Klinke y otros autores atribuyen la Ascitis infecciosa a agentes diversos, pudiendo en algunos casos ser producida por  Pseudomonas, en otros por  Aeromonas y las más de las veces por la conjunción de ambas, más Vibrio spp. y Myxobacterias.
Es decir que nos encontramos ante una enfermedad que reconoce diversos agentes causales y de rápida propagación.

Tratamiento. Inmunidad.
La mejor terapéutica es, sin dudas, la prevención. Someter a cuarentena a los peces nuevos nos dará cierta seguridad ante el caso de portadores. Mantener la higiene en el acuario evitará la multiplicación bacteriana y el mejoramiento de las condiciones de los peces para generar anticuerpos.  Por último, evitar las caídas de temperatura, en especial las producidas bruscamente, ya que en tales casos se detiene la formación de anticuerpos IgM. Esto es particularmente importante en los peces jóvenes, que deben ser mantenidos dentro del rango de temperatura óptima para cada especie en particular (por lo general, entre 25 y 27º C para los peces tropicales), por lo menos por 20 días. Los peces jóvenes de aguas frías, deben permanecer el mismo tiempo pero a temperaturas de 23-25º C. En estos casos formarán anticuerpos suficientes para enfrentar la enfermedad, pese a lo cual no deben descuidarse las medidas preventivas.
En el caso de que la enfermedad ataque a un solo ejemplar, lo más recomendable será sacrificarlo para evitar la propagación. Para factorías o criaderos de peces existen en el mercado internacional alimentos medicados, elaborados específicamente para tratar la Ascitis.

El tratamiento en acuarios ornamentales se limita a la utilización de Cloranfenicol agregados al alimento y en baños (250 mg. cada 15 litros) o, para peces de consumo, estreptomicina en inyección intraperitoneal (5-10 mg. por cada 150 gramos de peso del pez).
La terapéutica más actualizada impone el uso de Enrofloxacina (solución al 10%) a razón de 1 ml. cada 50 litros de agua. La aplicación debe repetirse a las 48 horas. Posteriormente se procede a la renovación parcial de agua, tal como se indica para otros tratamientos.
En caso de no observarse mejoría, se debe repetir la aplicación, pero por lo general no es necesario.

Sobre el particular recomendamos bajar las tablas de diagnóstico, agentes causales y terapéutica, cuyos vínculos se encuentran al pie de esta página. 
Ver también: Inmunidad en los peces

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_______________________
Banda de Weltman: Es una prueba de funcionalidad hepática.
Banda de coagulación del suero sanguíneo puesto en tubos, en presencia de diversas concentraciones de Cl2Ca, representada por el número de tubos que coagulan como consecuencia de una labilidad coloidal del suero problema. El alargamiento o estrechamiento de la banda corresponden a un mayor y un menor número de tubos coagulados, respectivamente.
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Tabla de Diagnósticos | Tabla de Agentes Causales | Tabla de tratamientos

NUESTRA SERIE DE NOTAS SOBRE ENFERMEDADES
Introducción a las enfermedades | Hongos | Inmunidad en los Peces
|

Enfermedades bacterianas:
| Podredumbre de aletas | Exoftalmia |“Hongos” de boca |

Enfermedades por parásitos:
| Parásitos 1 | Hexamita y Plistophora  | Gyrodactylus | Dactylogyrus |
| Otros parásitos | Mixosporidios |

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