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Tanto aficionados como profesionales tienen
derecho a tomar conocimiento de los principios por los que actúan los filtros
mecánicos. No basta con describirlos y recomendarlos (tal como lo hace la
publicidad comercial), sino que, al adquirir un filtro, el usuario tenga
conciencia de la utilidad que le brindará y si sirve o no para los fines que lo
destinará. El mercado dispone de cientos de modelos, y los aficionados con
inquietudes pueden fabricarse el suyo (no tan elegantes pero igualmente
funcionales). Pero para que todo esto sea posible, debemos saber qué pasa
dentro de un filtro y si ese filtro puede o no funcionar con el material que
cada uno necesita colocar dentro de él.
Parece superfluo hablar del material que
debe utilizarse para equipar un filtro o sistema de filtración.
En otra página de este Web diferenciamos la filtración de la post-filtración
(ver filtro
biológico). Definíamos la filtración como la retención de materia que se
encuentra suspendida en el agua. En esta página analizaremos el material que se
utiliza para tal fin y las funciones que cada uno desempeña.
El uso de uno u otro material, dependerá de las necesidades de filtración y de
otros factores que se analizamos aquí.
¿Cuál es la definitiva finalidad de la
filtración?: reducir los elementos que dificultan la auto-depuración del agua.
Como ya se dijo, esta depuración se dificulta por las siguientes razones:
1. recipientes pequeños;
2. recipiente superpoblado;
3. exceso de biomasa y
4. oxigenación insuficiente del lecho bacteriano.
Si tenemos uno o los cuatro problemas, se
torna imprescindible la utilización de un filtro mecánico independiente o
combinado con el filtro biológico.
Pero, ni los filtros que utilizan un
material filtrante, ni los que utilizan una combinación de varios, son capaces
de resolver totalmente ciertos problemas. De ahí que resulte muy importante la
elección del material con la finalidad de aprovechar al máximo sus
posibilidades.
Ya dijimos que los filtros
electro mecánicos, por el caudal importante de agua que transportan y
por la velocidad de esa circulación, son rápidamente saturables y por lo tanto
no hay demasiadas posibilidades de que se produzca en ellos una filtración biológica
significativa. De hecho en algunos modelos debe producirse su limpieza casi a
diario, destruyéndose en ese acto el lecho bacteriano. Por lo tanto sería utópico
pretender una post-filtración (filtración biológica) en estos filtros.
Obviamente, ellos están diseñados para otro fin.
Hay excepciones a esta regla (como en
todas), y son precisamente los pequeños recipientes utilizados para la
reproducción de ciertas especies pequeñas (killies, caracínidos, etc). No los
analizaremos aquí pues se tratan en las páginas dedicadas a esos peces. En
esos casos la filtración se fundamenta en el hecho de que el recipiente cuenta
con pocos habitantes y en las características bacteriostáticas del agua
utilizada.
Volvemos al punto central de esta página
para decir que filtrar se basa en el proceso de hacer atravesar el agua
polucionada a través de material capaz de retener parte de esa polución.
Efectivamente el filtro mecánico puede retener la materia en suspensión
y, según el material utilizado, ciertas materias en solución.
Para tales fines podremos decidir por una o más de las siguientes opciones:
1. utilizar material que rescate exclusivamente materia en suspensión (acción
mecánica)
2. utilizar material que rescata materia en suspensión y sirva de soporte a
microorganismos que coagulen la materia en suspensión en el agua (proceso en el
que interviene una enzima conocida como diastasa la cual cataliza la hidrólisis
del almidón produciendo maltosa).
3. utilizar material de capacidad adsorbente (como el carbón activado)
capaz de retener grandes moléculas disociadas presentes en el agua (por ejemplo
coloides y compuestos halógenos, como el cloro, entre otros).
4. utilizar material que, por una
parte, modifique la composición química
del agua y, por la otra, retenga las partículas coloidales floculadas.
Fibras sintéticas.
En el comercio especializado se las conoce como “perlón”.
Por su parte, la industria textil que las utiliza las denomina “wata” o
guata. La wata o guata es elaborada con un sistema de “spray” o pulverización
de material sintético. Según el grado o cantidad de “spray”, la wata (o
guata) será más o menos compacta y con una superficie más rígida. Es decir
que hay wata con una consistencia similar al algodón (poco aire en el spray) y
wata (o guata) mucho más porosa (mucho aire en el spray). Para la utilización
en filtros es recomendable un término medio.
Las fibras sintéticas ofrecen interesantes posibilidades y pueden ser
utilizadas de diferentes modos:
En los filtros pequeños deberá colocarse floja, es decir sin compactarla
demasiado, para permitir un buen flujo de agua. En cambio, en los filtros de gran diámetro, se puede
aprovechar mejor su gran capacidad de retención y compactarla un poco, teniendo
en cuenta que sólo la experiencia nos permitirán determinar cuál es el grado
de compactación óptimo.
El lavado y/o reemplazo dependerá del grado de polución del agua. Por lo
general, las capas de fibra que están en la entrada del agua, son las que
retienen mayor cantidad de impurezas. Por ende deberán ser menos compactadas y
limpiadas o renovadas con más frecuencia.
El lavado de estas fibras debe realizarse con agua caliente. El escurrido
debe producirse sin “estrujar” para evitar la compactación
prematura del mismo. Debe repetirse el lavado hasta que desaparezcan las partículas
retenidas. Después de utilizar y lavar dos veces la fibra, estará demasiado apelmazada
como para reutilizarla, por lo que deberá ser reemplazada.
Esponjas plásticas.
En los comercios de acuarismo suelen venderse los “filtros de esponja” y los
repuestos de esponja para los filtros electromecánicos. Si el aficionado opta
por fabricarse su propio filtro de esponja, deberá elegir, en un comercio
especializado en esponjas, colchones o similares, un tipo de material que se
conoce como “liviano”. Como en el caso de las fibras, el poliuretano que se
utiliza para fabricar esponjas, tiene mayor o menor cantidad de aire, lo cual le
otorga mayor o menor cantidad de poros de mayor o menor tamaño. Las esponjas más
compactas (elaboradas para colchones de buena calidad), son de material
“pesado” y tienen menos poros de aire y más pequeños. Son, además, más
costosos. En nuestro caso debemos recurrir a los livianos ya que la cantidad de
poros (o burbujas de aire) permitirán una mejor circulación y evitarán la rápida
saturación de la superficie en contacto con el agua. El material nuevo, antes
de su uso, deberá lavarse con detergente, enjuagado profundamente con
agua caliente y de ser posible, centrifugarlo en un secarropas doméstico.
Repetir el enjuague y centrifugado dos o tres veces.
Si la esponja es utilizada en filtros
electromecánicos deberá lavarse con frecuencia. En los pequeños filtros
impulsados por aire, utilizados en acuarios también pequeños, el lavado debe
realizarse cada tres o cuatro días, pero utilizando agua sin cloro y a
temperatura ambiente. En este caso es importante mantener la colonia de
bacterias y hongos presentes en el filtro.
Otro tanto ocurre con las fibras sintéticas
(“perlón”, “wata” o guata) que se utiliza como material filtrante de filtros
pequeños que deben cumplir con la finalidad de filtración biológica (Ver Sección
para principiantes y filtro
biológico)
Construcción de pequeños filtros biológicos.
La experiencia personal y la adaptación de lo que conocemos al agua del acuario que
debemos filtrar, nos permite
diseñar nuestros propios filtros con recursos
caseros y sin grandes costos.
Así, para un pequeño acuario de cría (5-10 litros), nos bastará un pequeño
filtro que porte fibras sintéticas, para uno un poco mayor (30 litros) podremos
utilizar uno de esponja y para uno de más de 70 litros, podremos utilizar
una
combinación de filtro exterior (o interior) más un filtro de placas.
El material a utilizar dependerá de las circunstancias, el flujo y la polución
del agua. También la frecuencia de la renovación o limpieza del material
filtrante. Por supuesto en un acuario de 70 litros con Carassius no se producirán
los mismos deshechos que el mismo acuario con tetras o pequeños peces. Es
decir, la frecuencia de la limpieza también depende de los peces que habiten el
acuario.
Los siguientes gráficos nos permiten confeccionar dos filtros diferentes a
partir de un envase plástico de alimento para peces y un pedazo de esponja
liviana. La esponja puede ser cilíndrica o rectangular.
El Filtro para fibras sintéticas: Materiales
necesarios:
Envase de alimento para peces de 250 ml
Tubo extractor ("pico", "chimenea") de los usados para
placas de filtro de fondo o "plataforma".
Solución para pegar PVC
Conector simple para manguerita o tubo de aireación
Manguerita o tubo de aireación
Un hierro para calentar al fuego y hacer los agujeros.
El Filtro de
esponja:

Una
vez armadas ambas partes del filtro, sólo habrá que introducir el tubo en
la esponja y conectar la manguera de aire al regulador o aireador.
La esponja deberá ser estrujada dentro del agua para hidratarla bien evitando
que flote.
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En
la siguiente página de la serie (filtrado
5) continuamos tratando este tema, incorporando otros elementos prácticos.
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