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El carbón activado
posee la virtud de adherir o retener en su superficie uno o más componentes (átomos,
moléculas, iones) del líquido que está en contacto con él. Este fenómeno se
denomina poder adsorbente. La adsorción es la responsable de purificar,
desodorizar y decolorar el agua, principio que es posible extender a otros sólidos,
líquidos o gases que tomen contacto con un elemento adsorbente.
Carbón activado
se denomina a cualquier clase de carbón vegetal o de hueso que es sometido a un
proceso de pulverización o granulación y que se caracteriza por poseer una
superficie específica (alrededor de 500 a 1500 m2 por gramo). Esa
superficie se caracteriza por una infinita cantidad de poros muy finos. Estos
poros son los que retienen (adsorben) ciertos componentes que están presentes
en el agua. En algunos casos, un gramo de carbón activado es capaz de adsorber
hasta 0,93 gramos de gases y líquidos, lo que refleja a las claras la capacidad
que posee.
¿Cómo se activa el carbón?.
Activar debe entenderse como el
proceso para que en un grano de carbón (en algunos casos impalpable), se formen
una enorme cantidad de poros, cuya dimensión puede variar entre una millonésima
y una diez milésima de milímetro.
Esto se logra calentando el carbón a una temperatura de aproximadamente 800
grados C., al tiempo que se inyecta en el ambiente donde es calentado, vapor de
agua o anhídrido carbónico, que son los responsables de crear esos poros al
oxidar parte de las moléculas de carbono. En algunos casos se agregan
sustancias higroscópicas, tales como cloruro de cinc, para aumentar la
capacidad de adsorción. El carbón de hueso posee aproximadamente un 10% de
carbono, mientras que el vegetal puede tener hasta un 98%.
Obviamente el proceso no puede realizarse en un horno doméstico y si bien
tampoco requiere de instalaciones extremadamente tecnificadas, debemos tener en
cuenta que el carbón activado debe producirse en condiciones de higiene y
sanidad acorde al uso que se le dará.
En forma de polvo impalpable de alta pureza se utiliza para la elaboración de
medicamentos antidiarreicos y adsorbente intestinal. En granos de hasta dos milímetros,
para filtros de líquidos de consumo humano (para purificar aguas destinadas a
gaseosas, sifones, medicamentos, etc). Existen purificadores de aire, de líquidos
industriales, etc. que utilizan carbón activado industrial, cuyo grado de
pureza no es tan elevado y su costo bastante menor. Este sería el utilizado
para acuarismo.
¿Cómo utilizarlo?.
Por elevada que sea la calidad
y pureza del carbón, siempre tendrá una cantidad de polvo producido por el
envasado, transporte y manipulación de las bolsas donde se envasan. De no
tomarse adecuadas precauciones, el polvillo terminará dentro del acuario. Por
lo tanto, lo más recomendable es poner el carbón activado que se va a utilizar
en el filtro dentro de una media de mujer cortada al tamaño adecuado y cerrada
con una bandita elástica. Hecho esto se enjuaga repetidamente hasta eliminar el
polvo y luego se coloca la media, dentro del filtro, entre dos capas de perlón
(o guata) de 2 cm de espesor. El mayor rendimiento se obtiene colocando el carbón
activado como última capa de material filtrante de cualquier filtro, tanto
verticales como horizontales.
Los coloides o materias
coloidales.
En el límite entre materia
disuelta y materia no disuelta, se encuentran una cantidad de materias en
“semidisolución”, denominadas materias coloidales. Estas se originan de dos
formas: pueden proceder de materia mineral (en cuyo caso el carbono no
interviene en su composición) o pueden proceder de una forma orgánica (en cuyo
caso están compuesta de carbono y otros elementos). Coloide proviene del griego
kolla [= pegar] y de alguna manera el término identifica la
característica de estas sustancias. Por medios químicos, físicos y aún
electrolíticos, pueden ser
transformadas en sustancias insolubles por floculación o en solubles por
fermentación bacteriana. Este último es el principio sobre el que actúa el
filtro biológico.
Las sustancias
insolubles floculadas en menor medida y en mucho mayor medida las solubles de
moléculas grandes y complicadas (generalmente sustancias orgánicas) son
adsorbidas por el carbón. Esto significa que debemos tener la precaución de
desconectar el filtro con carbón cuando:
1. se deban utilizar vitaminas o acondicionadores coloidales al agua del
acuario;
2. se utilicen medicamentos, en particular antibióticos.
Por el contrario, cuando se utilicen fertilizantes nitrogenados del tipo inorgánico,
no será necesario desconectarlo.
Un filtro de carbón suele ser un excelente auxiliar para eliminar los restos de
medicamentos luego de haber sido medicado un acuario, ya que en poco tiempo
dejará el agua libre de pigmentos y coloides.
Cantidad de carbón:
La cantidad de carbón a
utilizar está en relación directa a la cantidad de litros de agua a filtrar,
la cantidad de sustancias a ser adsorbidas y el tiempo que el usuario pretende
utilizarlo. Sin duda es un cálculo muy difícil de establecer “a priori”, y
en este caso lo mejor será “testear” la efectividad del carbón cuando haya
transcurrido algún tiempo de uso. La experiencia nos dirá la cantidad a
utilizar y el tiempo de vida útil.
El testeo se efectúa colocando dentro del filtro o en la entrada del agua al
filtro, unas cuantas gotas de azul de metileno. Si el carbón permanece activo,
el agua saldrá del filtro cristalina y sin coloración alguna. Si, en cambio,
el agua que sale del filtro es ligeramente azulada, el carbón está agotado o a
punto de agotarse y deberá ser renovado.
Debe tenerse en
cuenta que una misma cantidad de carbón (por ejemplo ½ litro), actúa mejor en
una capa más alta que ancha. Por eso los filtros tipo “botella”,
“canasta” o similares (o sea alto y estrecho) son preferibles.
En acuarios pequeños es ideal el filtro casero fabricado con un envase de
alimentos (ver
Filtrado4).
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