|
Nuestros
nativos, creían que estos peces eran “llovidos del cielo”. Para los
conocimientos disponibles cientos de años atrás, era la respuesta más lógica.
El
por qué de esa creencia.
Durante el verano, las regiones
pampeanas que reciben el agua de las lluvias, también están sometidas a
una intensa sequía por el calor y los vientos que evaporan los
abrevaderos y charcos formados durante las épocas de lluvias. Es decir
que durante al menos cuatro o cinco meses los cientos de charcos que se
forman a lo largo de rutas y en el interior de los campos permanecen
secos.
¿Cómo
se entiende entonces que poco después de comenzadas las lluvias, en el
mismo lugar donde no había vestigios de vida, un charco recién formado
esté poblado de peces?
Debieron
pasar cientos de años para aclarar el misterio. Los peces no provenían
del cielo sino de bajo tierra.
La
explicación, ahora, es sencilla: al comenzar las lluvias, los restos de
pastos y hierbas secas se descomponen dando lugar a la formación de un
microplancton formado por algas e infusorios (pequeños organismos
animales). Al mismo tiempo algunos pequeños crustáceos acuáticos que
vivieron mientras el charco tenía agua, habían depositado huevos
con una corteza especial resistente a la sequía. Al llegar las lluvia
esos crustáceos nacen y se alimentan de los infusorios.
Y
los peces dónde estaban?.
Una
vez que el charco está poblado por suficientes organismos que sirven de
inicio a la cadena alimenticia, aparecen los peces como por arte de magia.
Con abundante comida crecen rápidamente y comienzan a desovar para
reproducirse.
La
respuesta al misterio aparece cuando se pudo observar que durante el
desove, tanto los machos como las hembras se introducen profundamente en
el suelo, depositando los huevos enterrados varios centímetros. Allí
permanecen sometidos a un proceso de maduración de los embriones que se
detiene o prosigue de acuerdo a las condiciones del ambiente. Cuando la
sequía hace desaparecer el charco y el sol evapora todo vestigio de agua,
bajo tierra, envueltos en una corteza muy dura y resistente, los embriones
esperan las condiciones ideales para seguir madurando. Si no llueve
durante dos años, o si las lluvias no son suficientes, no nacerán.
Los harán recién cuando las lluvias inunden el charco durante varios
días.
Este
es un ejemplo más de la capacidad de la naturaleza para asegurar que la
vida continúe aún en condiciones adversas.
Sigue:
Killis en tu acuario |