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Dentro de los
Ciprinodontiformes o “killis”, un lugar preferencial es ocupado por
el Género Nothobranchius.
La mayoría de las
especies están distribuidas a lo largo de la costa oriental de África, o sea
sobre el Océano Índico. Pocas son las especies que han sido localizadas fuera
de esta zona, pero sin duda nuevos relevamientos darán resultados, del mismo
modo que ocurre con los Ciprinodontiformes americanos.
Desde hace unos cuantos años la nomenclatura del Género (del mismo modo que
ocurre con otros Ciprinodóntidos), está en revisión permanente y esto no sólo
se refiere a posibles cambios de nombre, sino a la clarificación de algunos
aspectos con mucho interés en acuariofilia.
Importantes trabajos
realizados por R. A. Jub (de Sudáfrica) y R. H. Wildecamp (Holanda), sumados a
los que con anterioridad efectuara J. Schell, han permitido encontrar
puntos de referencia entre distintas especies, lo que permitió formar
grupos. Esos grupos se organizan por criterios geográficos, morfológicos y
patrones de coloración.
Al aficionado le interesa básicamente conocer los requerimientos y exigencias a
fin de mantener y reproducir estos peces de belleza tan particular. Por ese
motivo en esta nota trataremos puntualmente esos temas, recomendando a los que
se interesen en profundizarlo que visiten las diferentes páginas sobre estos
peces que se localizan en Internet. Algunas de esas páginas incluyen series
fotográficas que permitirán individualizar cada especie (en nuestra base de
datos se encuentra una lista de esas páginas Web).
Ambiente,
comportamiento y reproducción.
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N. rachovii
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Del mismo modo que
ocurre con otros killies, conocer las generalidades del ambiente natural nos
permitirán tener éxito en el mantenimiento y reproducción de estos peces.
Sabemos que si los peces viven en zonas muy próximas a las costas marinas, el
viento arrastra la bruma marina aportando una proporción de sal al agua de los
charcos donde viven las diferentes especies de Nothobranchius. En
la medida que el hábitat se aleja de las costas, la cantidad de sal disminuye
hasta desaparecer por completo en las especies que habitan en el interior del
territorio.
A fin de no fatigar
al lector con descripciones individuales, publicamos un mapa con las
localizaciones, un cuadro de especies con ciertos datos básicos y los patrones
de comportamiento generales del Género, todo esto en la siguiente página sobre
Nothobranchius.
Ambiente.
El Continente
africano está partido al medio por la línea del Ecuador, es decir que, en gran
medida, cuenta con climas muy cálidos en todas las épocas del año. Los Nothobranchius
se localizan, casi en su totalidad, por debajo de la línea ecuatorial, con la
excepción de Nothobranchius patrizii que habita en Somalia, casi
sobre la misma línea del Ecuador. En el otro extremo, en el Sur de África, se
localizan Nothobranchius orthonotus y N. rachovii, a
la altura del Trópico de Capricornio (comparado con el territorio argentino,
estarían ubicados a la altura de nuestra Provincia de Formosa). Esto sin duda
demuestra que se trata de especies francamente tropicales, pues las que habitan
en las zonas más frías, se mantienen en julio un promedio de 18-20º C. y en
enero entre 20 y 30º C.
La fisonomía del ambiente sufre radicales modificaciones entre una y otra época
del año. Tengamos presente que la
zona costera oriental, entre el Ecuador y el Trópico de Capricornio, posee una
franja selvática que separa el mar de la sabana. Entre esa franja y el mar se
ubican planicies bajas, colinas y llanuras. Estas últimas son zonas que en
verano se presentan como semidesérticas, carentes de vegetación (o con muy
poca), con depresiones del terreno y erosiones propias de los cauces de agua
formados por las lluvias que conducen a lagos o charcos estacionales.
Ese es el ámbito geográfico donde muchos Nothobranchius
desarrollan su ciclo vital.
Llegada la temporada de lluvias todo cambia, renace la vida vegetal, los charcos
y pequeños lagos se colman de agua y desbordan en busca de los declives que irán
llevando el excedente de agua hacia el mar o hacia los ríos, lagos o arroyos
interiores. Las depresiones del terreno absorben agua hasta saturarse, hecho que
permitirá mantener el agua estancada y la humedad del suelo unos cuantos meses.
En algunas zonas las temporadas de lluvias son muy cortas y la temperatura no
desciende por debajo de los 25º C.
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N. foerschi
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Comportamiento
Una vez iniciado el período de lluvias el
ciclo de vida se reinicia: crece la vegetación, aparecen aves, insectos y
animales diversos y, dentro de algunos charcos, los primeros huevos de Nothobranchius
completan su proceso embrionario. La diferencia de temperatura, presión osmótica
y humedad, producen el milagro de la vida.
Para ese entonces el charco ya se habrá poblado de microorganismos y otros
seres acuáticos y larvas de insectos. Cuando el primer Nothobranchius
nace tiene a su disposición –casi siempre- el alimento que necesita para
desarrollarse. Y ese proceso debe ser necesariamente acelerado, ya que el tiempo
que el agua tardará en evaporarse dependerá de la zona, pero pocas veces
supera los ocho meses.
En ese tiempo debe crecer, asegurar la continuidad de la especie y morir.
Necesariamente no puede andarse con vueltas. Eso lo obliga a comportamientos
diferentes, según la etapa de su vida. De jóvenes se toleran y siempre que
abunde el alimento no habrá problemas. En la medida que el reloj biológico
avanza, se tornan más agresivos en defensa de sus espacios vitales y finalmente
cuando la evaporación comienza a hacerse sentir, se modifica la composición
del agua y el alimento comienza a faltar, su propia naturaleza lo obliga a
asegurar la descendencia. Para ello deberá procurar las hembras, defender su
espacio de otros machos y asegurarse que todas sus compañeras depositen cuantos
huevos lleven en sus ovarios.
Por esa razón deberán mantenerse en acuarios de reproducción al menos dos o
tres hembras por cada macho y nunca colocar dos machos de una misma especie en
acuarios pequeños (excepto que sean muy jóvenes).
Reproducción.
Los
Nothobranchius son desovadores de
fondo. A diferencia de Aphyosemion
que desova sin enterrar los huevos, este Género deposita los huevos enterrados
hasta 3 cm. Por lo tanto se debe contar con un sustrato de puesta.
Según las diferentes experiencias personales, se pueden utilizar diversos
materiales para el sustrato: desde turba molida hasta carbón de granulado fino.
El
autor sugiere un método que facilita recolectar los huevos y que ha utilizado
con bastante éxito durante muchos años. En nuestra página killies2
(reproducción), se detalla con mayor amplitud la siguiente información.
Se
utiliza arena de río fina (la que se utiliza en albañilería).
Esa arena se coloca en un colador de leche de malla
muy fina y se lava bajo un chorro de agua. El agua del lavado debe caer
dentro de un recipiente (preferentemente plástico). Junto con el agua del
lavado irán pasando los granos de arena más finitos que atravesaron el
colador.
La
arena que queda en el colador se descarta y la que quedó en el
recipiente se lava reiteradamente bajo agua corriente, incluso puede ser
desinfectada utilizando unas gotas de solución de cloro (lavandina, o lejía).
Luego de la desinfección se vuelve a enjuagar.
Para
el desove se colocan 3-4 cm. de esa arena en un pote de vidrio o plástico de 4
a 5 cm. de profundidad y entre 8 y 10 cm de diámetro. El diámetro del pote
estará en relación al tamaño de la especie. Los peces de mayor porte se
sumergen un poco más y utilizan un diámetro mayor. El pote se introduce en el
acuario de reproducción antes de colocar los peces.
Una vez producido el desove se
retira el pote, se cuela la arena del mismo modo y con el mismo colador y en el
colador sólo quedarán los huevos, bastante más grandes que los granos de
arena.
La arena será colectada, lavada y se puede volver a utilizar sin problemas para
otros desoves.
Al sifonear el suelo del acuario de cría, también se debe colar el agua, ya
que algunos huevos pueden haberse escapado del pote durante el revuelo del
desove.
El
tamaño del acuario a utilizar deberá permitir la incorporación, además del o
los potes que contienen el sustrato para desove, algunos espacios con plantas y
algún tronco o roca para que se oculten las hembras si lo desean.
Por experiencia se recomienda tapar bien el acuario. No son tan saltarines como Aphyosemion
pero suelen darnos desagradables sorpresas.
La
selección de los futuros padres, su alimentación y cuidados, son los mismos
que se explican en la nota sobre Aphyosemion
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Sigue: Notobranchius 2ª parte
(Cuidado de los huevos, lista de especies, tiempo de
incubación)
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