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Pueden ser afectados por las mismas
enfermedades que atacan a otros peces. Sin embargo, en el caso
particular de Pterophyllum, la posición y forma de los ojos los
hacen más vulnerables a la Exoftalmia. Por lo general esta afección
comienza con un golpe en alguno de los ojos, a raíz del cual se abre la
puerta a una enfermedad bacteriana.
Muchos animales poseen una membrana protectora de los ojos (párpados) y
glándulas productoras de lágrimas, que no son otra cosa que un líquido
antiséptico que mantiene el ojo húmedo y libre de microbios. Salvo los
tiburones del género Heterodontus y otros próximos y el Mola
Mola (conocido como pez luna), no se conocen otros habitantes acuáticos
con membrana protectora. Si bien en estos casos no es un párpado,
cumple la finalidad de proteger el ojo.
La ausencia de párpados expone a los peces a
diversas lesiones oculares (golpes, raspaduras contra plantas, troncos o
piedras, agresiones de otros peces, etc). En el caso de Pterophyllum
el riesgo de lesiones es mayor por la prominencia natural del globo
ocular y por tratarse de un pez que suele asustarse y salir
"disparado" llevándose por delante cualquier objeto.
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Un golpe en el ojo produce una fisura (grande o
insignificante), por la cual pueden penetrar los agentes biológicos que
están omnipresentes en todo acuario por limpio que se encuentre el
mismo. Estos agentes biológicos pueden ser cualquiera de las bacterias
patógenas (o facultativas transformadas en patógenas ante la presencia
de tejidos dañados) que comienzan el proceso infeccioso. El organismo
responde con anticuerpos formando un líquido biológico en el interior
del ojo del pez. Este líquido presiona el ojo hacia afuera produciendo
el efecto de "ojos saltones".
Otra causa de Exoftalmia puede ser una infección bacteriana localizada
en cualquier parte del cuerpo. Las bacterias son arrastradas por el
torrente sanguíneo y se pueden alojar, inclusive, en los ojos o en uno
de ellos. Nuevamente se producirá el efecto de ojos saltones por las
mismas causas antes apuntadas.
Si bien son poco comunes, los parásitos
trematodos del género Diplozoon (también los de géneros Gyrodactylus
o Dactylogyrus) pueden producir Exoftalmia. Todos ellos
pueden introducirse en el acuario con el alimento vivo, en particular
tubifex o larvas de mosquitos.
Por último, entre las causas posibles,
encontramos factores psicoquímicos que suelen ser los que en mayor
medida producen Exoftalmia. La incomodidad ambiental (agua,
temperatura, alimento o situación geográfica inadecuadas) produce una
disminución de las defensas ante las agresiones del medio. Y el ojo es
una de las partes más frágiles del organismo de un pez, por lo que es,
al mismo tiempo, una de las partes más sensibles a las agresiones.
Esta es la razón por la cual encontramos Exoftalmia en acuarios mal
equilibrados, con cambios de agua poco frecuentes, ubicados en un lugar
donde los peces se sobresaltan constantemente o causas similares. Por lo
tanto, cuando esta enfermedad se presenta en nuestros peces con cierta
frecuencia, y si no tenemos otras causas como posibles, seguramente nos
encontramos ante factores ambientales (o, como se debe decir, factores
abióticos).
La alimentación inadecuada o reiterativa, si bien no es un factor
decisivo, no debe descartarse como secundario. Ningún pez se encuentra
cómodo con una rutina alimentaria reiterativa, por excelente que sea el
alimento. Además de crear otros problemas (que se analizan en las notas
sobre nutrición) provocan desgano y stress, predisponiendo el organismo
a cualquier enfermedad, entre ellas la Exoftalmia.
Tratamiento
Si la enfermedad es bacteriana (casi siempre lo es), debería
iniciarse el tratamiento aislando el pez en un acuario de cuarentena
bien acondicionado. El acuario de tratamiento no debe ser la antesala de
la muerte sino un lugar donde el pez no se sienta abandonado a su suerte
por el solo hecho de estar enfermo. Ningún tratamiento dura menos de
una semana, por lo tanto el acuario enfermería deberá ser sifoneado día
por medio para evitar la polución del agua. Una piedra difusora suave y
algunas plantas como Vallisneria bien desinfectadas no son
contraindicadas, siempre y cuando se aplique la medicación que
indicamos seguidamente,
1. Cada 4-8 horas aplicar una gota de solución oftálmica en el
ojo afectado. Hemos obtenido buenos resultados con Neomicina y
Tobramicina ("Isoptomax" ó "Tobrex",
de laboratorios Alcon, productos que se compran en farmacias), durante
al menos cinco o seis días.
2. Si el pez enfermo come, diluir en una cucharadita de agua
tibia 1 gramo de Cloranfenicol (Cloromicetín de Parke Davies o
similares) por Kg. de peso del pez. Dadas las dificultades para pesar
esta dosis, debemos aplicar el buen criterio y el "ojímetro")
Una vez disuelto remojar en esta solución el alimento que se le
suministra, hasta que absorba el líquido (puede ser alimento en escamas
o floating). En el acuario enfermería colocar 250 Mg. del mismo producto
cada 20 litros, repitiendo todos los días por una semana, previa
renovación de 1/3 del agua.
Las restantes enfermedades se analizan en la página correspondiente. Visítala
haciendo clic más abajo.
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