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Estudian la regeneración de extremidades humanas
Un
equipo científico americano intenta aplicar en los humanos las
capacidades regenerativas de los reptiles
El español Juan
Carlos Izpisúa y el equipo de ciencias del Instituto Salk (La Jolla,
California) ha realizado un estudio comparativo entre las capacidades
regenerativas de los reptiles, los anfibios, y los humanos, con la
intención de aplicar las de unos en los otros.
Este equipo ha
descubierto que existe un mecanismo genético que dispara el desarrollo
de las extremidades y de algunos de los órganos básicos comunes en los
vertebrados. Este mecanismo permite a diversos anfibios regenerar sus
miembros amputados.
Siguiendo esta línea
de investigación, se descubrió que el axolote mejicano, una especie de
salamandra, es capaz de regenerar trozos de su propio corazón.
Axolotes, pollos y
humanos utilizan exactamente el mismo mecanismo disparador para generar
sus extremidades. En este proceso intervienen dos familias específicas
de proteínas, la Wnt y la FGF.
La Wnt y la
FGF son utilizadas por las células del embrión para charlar
unas con otras. Esta charla es la causa directa de que la
extremidad se comience a formar. Si falla alguno de sus componentes la
extremidad no crece, si en cambio, los investigadores la provocan en un
lugar erróneo, se formará un ala o una pata extra.
Una vez que el
mecanismo funciona, el proceso se dispara, y entonces aunque la charla
se silencie, las células ya saben cómo formar la extremidad entera y
perfecta.
En los humanos,
las familias Wnt y FGF, dejan de interactuar en cuanto han
disparado la formación de órganos y extremidades, mientras que en los
axolotes continúan activas toda la vida, permitiendo la regeneración.
Izpisúa está
convencido de que si se logra la activación artificial de los genes Wnt
y FGF se podrá obrar el prodigio de la regeneración humana. No
sólo de un brazo o una pierna, sino también de órganos como el corazón,
el pulmón o el hígado.
Las
investigaciones de Juan Carlos Izpisúa cuentan con el respaldo de la élite
científica estadounidense, Harvard, Stanford, Caltech, y el propio
Instituto Salk, por lo que es posible que esta investigación sea uno de
los grandes proyectos presupuestados por los Estados Unidos durante los
próximos diez años.
Nota original publicada en www.losmayores.com
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